Roma y la Guardia Nacional

El reto es enorme, combatir al narcotráfico, cuyo poder de armamento queda en testimonios de redes sociales

José Óscar Valdés Ramírez / Heraldo de México
José Óscar Valdés Ramírez / Heraldo de México

El Ejército romano es el término genérico utilizado para referirse a las fuerzas armadas de la antigua Roma durante la Monarquía, la República, el Imperio y habitualmente también a las de su inmediato sucesor, el Ejército bizantino, la Legión romana. Estaba formado por 30 legiones de unos cinco mil 300 hombres cada una. La Legión ya era un cuerpo permanente, podía variar en número y composición, cada una con sus símbolos, historia y glorias particulares.

En ellas había gran variedad de especializaciones como soldados, zapadores, policía militar, cuerpo médico, etc. Cada Legión estaba bajo el mando de un legatus, constaba de infantería y de caballería. Inmediatamente bajo su mando había siete tribunos militares, de los cuales seis eran oficiales procedentes del ordo equester, cinco tribuni angusticlavius con mando sobre dos cohortes y un tribuno sexmestris al mando de la caballería legionaria, y uno era miembro del ordo senatorius como tribunus laticlavius, y era un joven senador que ejercía de segundo del Legado.

En México se creó la Guardia Nacional, por unanimidad el Senado aprobó su nacimiento.

El reto es enorme, combatir al narcotráfico con una capacidad de fuego enorme cuyo poder de armamento queda en testimonios de redes sociales donde enseñan sus tácticas y estrategias para asesinar a bandas rivales y levantar a sus encargos, es inconcebible el poder de fuego de estas organizaciones criminales.

Varias personas que los han enfrentado no tienen la capacidad para enfrentarlos, el gobierno debe primero de desarmarlos.

En la época de Felipe Calderón, a quien se le ocurrió la brillante idea de armar a los cárteles con el Plan Mérida, no midió el nivel de corrupción. El negocio fue venderles armas a los narcotraficantes y EU colaboró en ello, provocando un baño de sangre que no tiene fin.

El reto de la Guardia Nacional no será sólo combatir al narcotráfico, sino evitar la deserción para que no terminen sirviendo a la delincuencia organizada, ése será el máximo desafío, y lo más importante, que sus mandos no se corrompan -de buena fuente me han informado que los mandos sólo buscan enriquecerse, que a los policías federales los mandaban a una muerte segura sin estrategia ni inteligencia-, es increíble que los que nos deben proteger, nos traicionen, nada peor que un policía que sirve a los delincuentes.

En el Ejército romano era pena de muerte la deserción, espero por el bien de nuestro país, que la Guardia Nacional sea la solución al cáncer de la inseguridad, no merecemos vivir con angustia. No deseo ver más blog del narco, ni más apologías del narcotráfico en series que desde la Secretaría de Gobernación deben prohibir. Empecemos por algo muy simple, los malos son los que están fuera de la ley, los buenos nuestros policías, ése es el verdadero reto. Los ciudadanos necesitamos tener fe en una Guardia Nacional, eficiente, leal; así como Roma confiaba a ciegas en su ejército, así debemos en México confiar que estamos en buenas manos.

 

 

COLABORADOR

@DRJOSEOSCARV

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