Rojos contra expertos

Unos son técnicos y toman decisiones racionales con base en evidencia; los otros son fanáticos y dogmáticos

Jorge_Andrés_Castañeda
Jorge Andrés Castañeda / Analista / Heraldo de México

Esta semana se dio el primer enfrentamiento público entre los dos grupos antagónicos que cohabitan al interior del gobierno. En el vaivén de declaraciones sobre la refinería de Dos Bocas quedó claro que existen dos campos en el gabinete, los rojos y los expertos. Unos son técnicos y toman decisiones racionales con base en evidencia; los otros son fanáticos y dogmáticos. El éxito de la autoproclamada 4T dependerá de cuál de los dos campos se imponga sobre el otro.

El martes, el Financial Times publicó que el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, dijo en una reunión con inversionistas que se posponía indefinidamente la refinería y que esos recursos serían utilizados para invertir en exploración y producción.

Esto fue bien recibido ya marcaba un primer paso para asegurar la viabilidad financiera de Pemex.

La refinación es un mal negocio, por eso no se hace ninguna refinería importante en EU desde 1977. Dos Bocas es un proyecto con valor negativo para Pemex, no es viable bajo ningún esquema de negocios. No solo compromete una cantidad enorme de recursos para la inversión inicial, sino que implica perdidas a largo plazo. ¿Por qué Pemex sería capaz de construir una refinería a estos costos y tiempos si en Brasil llevan 14 mil millones de dólares gastados en 10 años? Los discursos inocuos de la lucha contra la corrupción como solución a cualquier interrogante convencen a los feligreses, pero no a los expertos, por muchos que sean los primeros. Esto lo saben los inversionistas y Arturo Herrera.

Sin embargo, a las pocas horas de que salió esta nota a Herrera le cayó un mañanerazo. Ante la pregunta expresa, el Presidente aseguró que la refinería va y que la licitación saldrá el 18 de marzo, por si faltaba el simbolismo del nacionalismo energético. Minutos después, Rocío Nahle invitó al subsecretario a desdecirse de estas desafortunadas declaraciones.

Más allá de lo chusco de esta saga, queda claro que hay dos tipos de funcionarios en el gabinete.

Por un lado, están los técnicos o expertos, como Arturo Herrera, y por otro están los fanáticos, o rojos, como Rocío Nahle. Unos toman decisiones de política pública con base en evidencia y son la única esperanza de la 4T para dispersar programas sociales, construir hospitales y sostener las finanzas públicas.

Los otros son fanáticos, no les importan las consideraciones técnicas ni financieras, si AMLO dijo que se puede construir una refinería en tres años y a ese costo tiene razón, 30 millones de votantes no pueden estar equivocados. El desenlace de esta confrontación, en éste y el resto de los frentes, definirá el legado de la llamada 4T.

Queda claro que este punto lo ganaron los rojos, y llevan la delantera en esta y otras decisiones.

La gran incógnita es que pasará primero, ¿llegarán a su límite los expertos frente al desdén y humillaciones del presidente? ¿O este cambiará el rumbo y empezará a escuchar a las voces racionales al interior de su gabinete? El futuro del país y de la 4T depende de esta pregunta.

 

@jorgeacast

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