Robo de identidad y fraude cibernético, el siguiente reto

Datos de la Condusef señalan que a diciembre del 2016 se habían registrado 78 mil 788 reclamaciones por posible robo de identidad

Uno de los principales desafíos que tiene el sistema financiero en el mundo, -México no es la excepción-, es el robo de identidad. Datos revelados por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef) que lleva Mario Di Constanzo, señalan que a diciembre del 2016 se habían registrado 78 mil 788 reclamaciones por posible robo de identidad.

Otro delito que crece de forma preocupante es el fraude cibernético, principalmente en el comercio electrónico, operaciones por internet, banca móvil y pagos por celular. El crecimiento de esta clase de ilícitos comienza a prender los focos de alerta, –en 2015 las controversias por delitos cibernéticos se ubicaban en 790 mil 936 casos, para finales de 2016, se colocaron en 1 millón 765 mil 654 casos–. La banca es unos de los principales objetivos de este tipo de actividad delictiva, sin duda hay una explicación.

Cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) de Jaime González Aguadé, indican que los contratos de banca móvil se han incrementado de forma importante, –durante 2011 la Comisión registraba alrededor de 247 mil 473 contratos, al cierre de 2016, la cifra llego a más de 6 millones de contratos–, el crecimiento en la oferta digital de la banca, hace que el número de delitos crezca.

Biométricos ¿la respuesta?

Cuando hablamos de biométricos nos referimos a identidad digital, condición única relacionada a huellas dactilares, iris, reconocimiento de voz, firma autógrafa, entre otras. Hoy más que nunca, México requiere de una base de datos confiable y el uso adecuado de los mismos para contener el robo de identidad. En el mercado existen empresas que a través de la tecnología generan herramientas para mejorar la seguridad, productividad y confianza de instituciones públicas y privadas. Tal es el caso de Biometría Aplicada, firma con 17 años de experiencia al mando de Adolfo Loera, que ve impostergable la creación de un documento de identidad única, –que bien podría operar el Registro Nacional de Población (RENAPO) encabezado por Jorge Rojo García–.

En la actualidad distintas entidades gubernamentales trabajan plataformas con datos biométricos, anote a la (SRE) de Luis Videgaray, (IMSS) de Mikel Arriola, (SAT) de Osvaldo Santín, (INE) de Lorenzo Córdova, o bien el Seguro Popular bajo la supervisión de la oficina de Afiliación de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud que lleva Joel Martínez González, bastaría que compartieran su información.

Sigamos el ejemplo de la India, país que logró a través del programa Aadhar, crear la mayor base biométrica del mundo, –con más de mil millones de personas registradas–, superando incluso las bases de datos del Buró Federal de Investigación (FBI), y sus 150 millones de registros. Evitemos que México se encuentre en el nada honroso octavo puesto a nivel mundial en robo de identidad, con al menos 50 mil casos por año.

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