Robar poquito, un mal negocio

Decepcionante resultó el papel del independiente Layín en Nayarit. Está en el cuarto lugar de las encuestas y bajo sospecha


Si nos atenemos a lo que dicen las encuestas y las redes sociales, robar poquito y gritarlo a los cuatro vientos no resultó buen negocio para un aspirante a gobernador como Layín.

El independiente Hilario Ramírez Villanueva llega en cuarto lugar a la recta final de la carrera por la gubernatura de Nayarit, contrario a lo que se esperaba de un carismático candidato como él.

Muchos lo veían como el nuevo Bronco de Nayarit, por su estilo franco y desparpajado; sin embargo, una cascada de acciones políticamente incorrectas lo mandaron a la lona y, en una de esas, con la posibilidad de que le finquen cargos legales.

De acuerdo con análisis sobre tendencias en redes sociales, el dos veces alcalde de San Blas fue de los candidatos en Nayarit que más negativos ha acumulado en el proceso electoral.

Para su arranque de campaña del 3 de abril, por ejemplo, no realizó un acto masivo. Prefirió acudir a un concierto del cantante Julión Álvarez. 

Una semana después recibió notificación de la PGR y Hacienda en la que le informaban que era investigado por el desvió de 225 millones de pesos durante su gestión como alcalde.

Los siguientes días aparecieron quejas sobre la entrega de dinero en efectivo y electrodomésticos en sus actos de campaña, por lo que el Instituto Electoral local inició una revisión a sus gastos de campaña.

La cosa no paró ahí, el pico más alto de negativos los alcanzó Layín entre el 9 y 11 de mayo, durante y después de su participación en el debate con los demás candidatos. 

Llegó tarde al encuentro y sus intervenciones parecían más una charla de cantina con sus compas que un debate político. Y esto terminó por mandarlo al sótano de las preferencias electorales. 

 LA HISTORIA 

Detrás de Layín, de 49 años, hay una historia de pobreza y esfuerzo, porque desde su infancia trabajó arduamente para salir adelante. 

En sus años mozos se dedicó a la compra venta de mango, pero rápido incursionó en la política acompañado de un revolver plateado que cargaba a todos los lados.

Hoy ya no carga el revólver. Usa una vestimenta que nunca cambia: camisa a cuadros, pantalón de mezclilla y sombrero, con lo que parece querer reforzar la imagen de alguien que sólo estudió hasta el tercer grado de primaria y tiene precarios modales.

Todo esto resulta anecdótico y hasta en momentos divertido; sin embargo, hay serias acusaciones tanto en el manejo de recursos públicos como en sus relaciones personales.

De manera extraoficial, autoridades federales cuenta con todo un expediente en su contra, pero no han podido o querido profundizar. Algo en extremo delicado porque de nueva cuenta pudo contender por un cargo de elección popular.

Y algo sabe Layín porque en los últimos días incrementó su seguridad personal. Se hace acompañar por hombres con pinta de guardaespaldas que impiden que la gente se le acerque como antes. 

 

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Engaño hay cuando se concede lo que primero se negó.

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