Riesgo de colisión del T-MEC en Mérida

El problema de Manuel Bartlett es que los contratos que se firmaron fueron propuestos por la propia CFE

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

Ayer por la mañana el presidente Andrés Manuel López Obrador insistió en que los contratos con las empresas que construyeron los siete gasoductos que no están operando deben ser renegociados. Dos horas después el director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) Manuel Bartlett otorgó una conferencia de prensa en la que reiteró la instrucción presidencial: los contratos se renegociarán.

Pero esto no ocurrirá. No, por lo menos, por la voluntad de las empresas que construyeron los ductos, que no se moverán ni un ápice de lo negociado y firmado.

En pocas palabras: las empresas no se sentarán a negociar. Si el gobierno quiere, puede cancelarlos, a un costo altísimo, porque la propiedad de los ductos es de las empresas, así que la CFE se quedaría atrapada, sin el gas y sin los ductos. De manera que, si los quiere funcionando, en ese escenario, los tendría que expropiar.

La renegociación de los contratos de los gasoductos y la insistencia en cambiar los términos para que las empresas asuman ciertos riesgos que debería asumir el gobierno o la CFE (sociales, permisionarios, políticos, o de seguridad), promete convertirse en el gran problema a resolver hoy en el US-Mexico CEO Dialogue de Mérida, en Yucatán.

La razón es sencilla: todo el sistema empresarial estadounidense (no solo las firmas energéticas) está atento a ver cómo sale el gobierno mexicano del entuerto en el que se metió, porque si AMLO insiste en renegociar contratos el T-MEC corre el riesgo de no ser ratificado. A los estadounidenses no les gusta que les cambien los términos una vez que los contratos fueron firmados y entraron en vigor.

Recuérdese que hay empresas mexicanas, canadienses y estadounidenses señaladas como responsables de los 7 gasoductos que no están operando. El problema de Manuel Bartlett es que los contratos que se firmaron fueron propuestos por la propia CFE, fueron contratos de servicios de transporte de gas por 25 años, y la CFE eligió la postura más competitiva para cada gasoducto en su momento. La tasa de rentabilidad de los gasoductos no rebasa el 11 por ciento.

Otro problema, aún más grave, es la confusión de la gimnasia con la magnesia en relación con el pago del servicio de transporte de gas. El gobierno de AMLO cree que pagar ese servicio, después de años, debería implicar que el gobierno se apropie de los ductos. Como si se los hubiera financiado Grupo Carso, TransCanada o IEnova.

Pero eso equivaldría a decir que, si un inquilino de un departamento paga una renta de 15 mil pesos durante 15 años de un mismo inmueble, al final de ese período le exigiera a la dueña que ahora el departamento ya es suyo (porque ya desembolsó más de 2 millones 700 mil pesos)… pero no, no era financiación de proyectos de infraestructura… Eran contratos de servicio de transporte.

Por CARLOS MOTA

[email protected]

WHATSAPP 56-1164-9060

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónSacapuntas / Heraldo de México

Sacapuntas