Ricardo y “el piojo”

Los detractores panistas de Anaya insisten en que las decisiones tomadas desde el CEN anticipaban el desastre en el Estado de México

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Al puro estilo del piojo Herrera, el presidente del CEN del PAN, Ricardo Anaya, pretende convertir la estrepitosa, apabullante y humillante derrota – Margarita Zavala dixit— que sufrió su candidata Josefina Vázquez Mota en el Estado de México, en una victoria arrolladora de su partido porque independientemente de que a Jose le hayan dado hasta por debajo de la lengua, ganaron Nayarit, Veracruz y Coahuila, no obstante que en este último estado iba adelante el candidato del PRI.

Según Anaya, de las 4 entidades donde hubo comicios el domingo  ganaron 3, lo cual es falso.  Nos es lo mismo 2 a 2  que 3 a 1 verdad. Y aunque Nayarit (donde le pusieron una de perro bailarinManuel Cota), haya sido para el PAN, al igual que Veracruz, Anaya vendió la expectativa de que Pina triunfaría en el Estado de México, victoria con la que  él amarraría la candidatura presidencial en el 2018, y el PAN regresaría a Los Pinos. Como le abollaron la corona a Ricardito, ahora dice que la derrota de Josefina se debió a que en la guerra sucia le aventaron tanta inmundicia que casi la sepultaron. ¿Y por eso cayó hasta el cuarto lugar?  Preguntan los espectadores.

Los panistas, calderonistas y no calderonistas,  responsabilizan de este terrible resultado al presidente del CEN del PAN y le exigen que renuncie a la presidencia y a las aspiraciones presidenciales. La dirigencia no apoyó a sus candidatos: no les dio lana, no cedió́ los espacios del partido en medios, no organizó una campaña en tierra con los liderazgos locales, no repartió apoyos. 
No hizo nada, o mejor dicho hizo todo lo posible para perder en el Estado de México. Incluso Josefina, quien como la muñeca fea llora que llora por los rincones,  ha confesado en cortito,  que nunca recibió apoyo, de ningún tipo, del líder. ¿Será posible tanta perversidad? Preguntan los perplejos.

Los detractores panistas de Anaya insisten en que las decisiones tomadas desde el CEN anticipaban este desastre; debió dejar su cargo desde que hizo evidente que lo usaría como trampolín para el 2018, lo que acarreó conflictos de interés, apuntan aquéllos.

Mientras se decide la elección en Coahuila, de lo único que puede presumir el presidente nacional del PAN es que ganó una gubernatura que representa el 1% del padrón nacional. Apenas el 5% de los votos que estaba en juego por gubernaturas este año. Es inaceptable que el piojo, perdón Anaya  quiera convertir  este fracaso en triunfo indiscutible, insisten aquéllos.
No faltan los analistas bisoños quienes opinan que Ricardito pactó la derrota en el Estado de México a cambio de algo. ¡Pero qué necesidad! Diría desde ultratumba  Juanga, si desde que Josefina se inscribió como candidata, todos, incluyendo a los integrantes de su equipo, sabían que la señora no tenía ninguna posibilidad de triunfo. Nosotros pronosticamos que ni medalla de bronce obtendría. Y así fue.     

 

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