Ricardo A. Bucio Mújica: Dejemos de ver normal lo inaceptable: niñez #sinviolencia

Y socialmente creímos que esa disciplina, el castigo corporal, no le hizo nunca daño a nadie


Quienes hoy somos adultos seguramente escuchamos o crecimos siendo objeto de la frase: Dale un golpe a tiempo para que aprenda a respetar a sus mayores. Sin percibirlo, esta idea se fue generalizando hasta incluso llegar a convertirse en un estereotipo reproducido por grandes educadores sociales como la televisión y la escuela. Crecimos con la enseñanza cultural de que a las niñas y niños no es grave pegarles de cuando en cuando para que obedezcan, incluso al grado de verlo como conveniente y aceptable. Y socialmente creímos que esa disciplina, el castigo corporal, no le hizo nunca daño a nadie.

El golpe que recibe una niña, un niño o un adolescente es la manifestación inicial de un ciclo de violencias que hoy viven seis de cada 10 personas de 1 a 14 años en sus hogares, cinco veces más que cualquier otro tipo de agresión física o emocional que podrían sufrir en otros espacios, como la vía pública.

Pero niñas, niños y adolescentes no solo son víctimas de violencia física en sus hogares. Hay manifestaciones de violencia entre pares dentro del entorno escolar, el acoso, conocido como bullying. También hay una correlación entre la violencia doméstica y el matrimonio infantil, el embarazo adolescente y deserción escolar; agresiones sexuales, violencia de género, pornografía infantil, trata y explotación, el turismo sexual infantil.

Hoy, es urgente desnormalizar lo inaceptable: que niñas y niños no puedan vivir seguros en sus casas, que no puedan jugar en las calles como lo hicimos las personas que hoy somos adultas, que las adolescentes vivan violencia en el noviazgo, que el homicidio sea la segunda causa de muerte para este grupo de población.

Ante la gravedad de las violencias que vive este sector todos los días, requerimos de un compromiso nacional de las familias, instituciones públicas, los poderes públicos, organizaciones sociales, iglesias, empresas, medios de comunicación. Nadie puede quedar fuera del interés común de eliminar la violencia contra la niñez.

Afortunadamente, no partimos de cero. Existe una capacidad técnica y humana tanto del Estado mexicano como de las instituciones privadas.

La semana pasada, el gobierno de la República, la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), empresarios, organizaciones de la sociedad civil, académicos y organismos internacionales se sumaron a la Alianza por una Niñez sin Violencia, en la cual cada sector asumió un compromiso que busca generar entornos más seguros para niñas y niños, propiciar la crianza positiva desde la primera infancia, adecuar el marco normativo que permita prohibir de manera explícita el castigo corporal contra los niños y, por su- puesto, el incansable trabajo que debe existir a nivel cultural para dejar de ver normal estos lamentables hechos. Tenemos una responsabilidad legal pero, sobre todo, ética de desnormalizar las violencias.

En su lugar, normalicemos lo aceptable: que el interés superior de México esté en su niñez y adolescencia.

 

* SISTEMA NACIONAL DE PROTECCIÓN INTEGRAL DE NIÑOS Y ADOLESCENTES

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