Revocación con doble discurso

Es absurdo que el Presidente pueda convocar a una consulta de revocación para él mismo, ¿para qué? Por vanidad o para hacer campaña

Juan_Carlos_Romero_Hicks
Juan Carlos Romero Hicks / Diputado Federal PAN

Las figuras de democracia directa han sido ampliamente estudiadas y constantemente promovidas por el Partido Acción Nacional. La revocación de mandato ha estado presente en nuestras plataformas desde 1994 y en cada legislatura se ha insistido en su aprobación.

La revocación de mandato es una figura que se explica como el derecho con el cual los ciudadanos dan por terminado el mandato que le han conferido a un gobernante. No es nuevo, desde que Suiza se instauró como Estado, en 1848, existe tanto a nivel Legislativo como Ejecutivo.

Uno de los principales requisitos para que sea un instrumento real es que surja desde la sociedad y se dirija al gobierno, de lo contrario no es un derecho ciudadano, sino una atribución del gobernante y un segundo requisito fundamental es que su función es dar término a una gestión, no decidir la continuidad y aunque parezca lo mismo es sumamente distinto.

La reforma que aprobó Morena en la Cámara de Diputados no es para consolidar un derecho y la evidencia está en la redacción. Es un totalmente absurdo que el Presidente pueda convocar a una consulta de revocación para él mismo, ¿para qué sometería un presidente su gestión a votación? Las únicas respuestas válidas serían como ejercicio de vanidad o para poder hacer campaña desde el cargo. Es fácil para él solicitar la votación y difícil para los ciudadanos; se tendrían que juntar las firmas de 3 por ciento de los inscritos al listado nominal y es prácticamente imposible. También es prueba del objetivo real de la reforma que están emparejando la votación de la revocación con las elecciones intermedias y eso haría que el Presidente pudiera hacer campaña junto con sus 300 candidatos a diputados, 13 candidatos a gobernadores y a alcaldes y legisladores locales.

Otro de los aspectos en donde se nota la malicia en la reforma de Morena es que en el artículo 83 constitucional definen el objeto de la revocación de mandato como la decisión de la ciudadanía sobre la permanencia del Presidente y no como la decisión ciudadana de concluir anticipadamente el periodo constitucional presidencial. Aunque sutil en palabras, la redacción aprobada abre la puerta a la reelección por tener como objetivo la permanencia y no la conclusión de la gestión. La historia en otros países da cuenta de ello.

El PAN votó en contra de la reforma porque define rutas y ambiciones proselitistas y de poder, en lugar de incorporar un derecho ciudadano. Si el objetivo real fuera hacer de la revocación de mandato un instrumento ciudadano se debieron abarcar los tres aspectos: que no coincida con otras elecciones, que sea más sencillo para los ciudadanos y que el presidente no lo pueda solicitar, y que sea para ponerle fin a un mandato y no para darle continuidad. Esperemos que en el Senado hagan los cambios necesarios y consoliden el control ciudadano porque de lo contrario no sólo abrirían la puerta a la campaña y a la reelección del Presidente, sino que ensuciarían una figura creada con un objetivo democrático positivo.

 

Coordinador del PAN en diputados

@jcromerohicks

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