Revocación: AMLO cumple a sus electores

Puede no gustar lo que ofertó en campaña, pero los electores votaron por eso

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Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México

Más de uno se puso nervioso con la aprobación en San Lázaro de una de las principales propuestas del entonces candidato López Obrador: llevar a la Constitución la revocación de mandato; que el Presidente se someta a la calificación de los ciudadanos y sean ellos quienes decidan si se va o se queda. El dictamen está ahora en el Se-nado donde la oposición amaga con frenarlo.

La reacción no sorprende. En desventaja política, los opositores al Presidente tratan de detenerlo. Llama la atención es que las herramientas usadas para conseguirlo no alcancen a constituir-se como argumentos y sea más con miedo que con ideas como se descalifique un mecanismo de democracia.

Resumo los dichos de quienes ven riesgos: es tramposo que el Presidente aparezca en la boleta, AMLO impulsará a su partido a arrasar en la elección -otra vez-, la consulta no debería poderla solicitar el Presidente, la fecha debería ser una distinta a la del día de la elección federal -primer domingo de junio-.

Vamos por partes. ¿Es tramposo que aparezca en la boleta? ¿Por qué? ¿Por su popularidad? ¿Y si el Presidente no está en los cuernos de la luna? ¿Y si sus opositores hacen lo que les toca y se ocupan de sus propios números? Porque si hoy fueran las elecciones quedarían peor parados que el año pasado. ¿Impulsará a su partido en las elecciones intermedias? Para arriba o abajo, eso lo hará estando o no en la boleta. Como lo hizo Peña Nieto en 2015, Calderón en 2009,Fox en 2003… cada presidente tiene un partido y encuentra en él su resorte político.

¿La consulta no debería poder solicitarla el Presidente? Lo avalado no señala que sólo él puede pedirla, también podrán hacerlo el Congreso -33% de los integrantes de cualquier cámara- o los ciudadanos -3% de la lista nominal-. Sólo podrá hacerse una vez, durante el tercer año, para que los resultados sean válidos se necesitaría la participación de 40% de la lista y será vinculante si se logra mayoría absoluta. La fecha quizá es el punto de mayor polarización. Como la oposición no quiere en la boleta al Presidente el mismo día que se eligen diputados federales, apuntan que el ejercicio debería llevarse a cabo en diciembre, cuando cumpla tres años. Eso tira su propio argumento, pues a partir de 2024 el presidente ya no tomará pro-testa el 1 de diciembre. ¿Cambia-rían entonces la Constitución? Si agregamos el costo que tendría imprimir boletas, instalar casillas, capacitar funcionarios… La oposición está extraviada. Salvo un reducido círculo, a la opinión pública la revocación le tiene sin cuidado. Y en todo caso, la mayoría quisiera tener en sus manos la decisión de si un gobernante sigue o se va.

Puede no gustar lo que el Presidente y su partido ofertaron en campaña, pero los electores votaron por eso. La mayoría está a favor de la medida (65%, encuesta SDP, 16 y 17 de marzo) incluso desde campaña (65%, El Financiero, mayo 2018). La oposición se da un balazo en el pie. Lejos de obtener rédito político tratando de frenarla, sus críticos se volverán más impopulares.

 

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@mlopezsanmartin

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