Retroceso, cancelación de Red NIBA

Médicos, científicos o especialistas estaban interconectados, podían tener acceso a bases de datos y conferencias de homólogos en otras partes del mundo

Xóchitl Gálvez  / Senadora del PAN / Articulista Invitada
Xóchitl Gálvez / Senadora del PAN / Articulista Invitada

Las naciones democráticas impulsan su desarrollo: dan la bienvenida a las inversiones, ofrecen mensajes de certeza económica, tienen apertura a la transparencia o a la crítica y promueven, entre otras cosas, la educación.

Nunca, bajo el argumento de una austeridad mal entendida, van en retroceso. Hace unos días, el gobierno federal asestó un golpe a la ciencia y a la investigación con la cancelación del servicio de la Red Nacional de Impulso a la Banda Ancha (NIBA). Nos enteramos gracias a una circular interna del director de Cómputo y Tecnologías de la Información de la UNAM, Felipe Bracho, en la que informaba que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes había terminado el contrato con la red NIBA, la cual abastecía de internet a 35 sedes.

Esta red brindaba servicios de internet de hasta 10 Gbps en 1,293 sitios, entre instituciones de educación superior, centros de investigación, hospitales y otros edificios.

Con ella, médicos, científicos o especialistas de diferentes institutos estaban interconectados, podían tener acceso a bases de datos, conferencias de homólogos en otras partes del mundo y comunicaciones inmediatas.

Tras hacerse pública la cancelación, la SCT informó que la reactivación de la Red NIBA se realizaría en septiembre, ¡falso! Pues, si bien es cierto se mantendrá la capacidad, lo que se está instalando son enlaces de internet comercial que no cuentan con la arquitectura que interconectaba a todas las instituciones.

Con ello podría verse afectada la conexión de los estudiantes, pues el excedente de la NIBA, gracias a su buena administración, se usaba para este propósito. Aunado a ello, concluyó el contrato con México Conectado, que llegó a tener 101 mil puntos de conexión entre plazas públicas, escuelas, preparatorias u hospitales, de los cuales, a más de 80 mil se les venció el contrato y carecen del servicio, y el resto quedará desconectado este año.

En ese contexto, el gobierno anunció la constitución de la empresa CFE Telecomunicaciones e Internet para Todos, a fin de proveer este servicio. Sin embargo, en este caso se usaría la fibra óptica que transmite de punto a punto, para la cual tendría que construirse la última milla, lo que llevaría años, a menos que establezcan una alianza con el sector privado que tiene las conexiones disponibles.

Estos problemas de conectividad se suscitaron a partir de que la Cámara de Diputados disminuyó el presupuesto de este rubro de mil 500 millones a 600 millones.

Es importante recordar que el artículo 6 de la Constitución reconoce como derecho el acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet.

Es de vital importancia que los titulares de la SCT, Javier Jiménez Espriú y de la CFE, Manuel Bartlett Díaz, expliquen cuál es la estrategia del gobierno para sustituir al proveedor de internet. En los gobiernos democráticos la ciudadanía está informada o ¿a poco las redes sociales no resultaron tan benditas como se decía?

POR XÓCHITL GALVEZ
SENADORA DEL PAN
@XOCHITLGALVEZ

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