Respetuosas sugerencias a Jesús Ramírez

Las mañaneras se han convertido en oportunidades para interpelar a López Obrador de una manera bastante libre

Verónica Malo Tres en raya
Verónica Malo / El Heraldo de México / Tres en Raya

Leí con atención el artículo de Raymundo Riva Palacio ayer en El Financiero; también lo que comentó Federico Arreola en SDP Noticias. Vi el video de la mañanera del lunes (no las sigo a diario) y en esta ocasión le doy la razón al presidente Andrés Manuel López Obrador.

¿A qué me refiero? No es la primera vez que menciono que en casi todo discrepo del actual Ejecutivo federal. Me repatean sus formas (lenguaje, discurso, compañías, vestimenta) y le encuentro innumerables problemas a sus fondos (ideología, motivos, programas, políticas, acciones). También estoy consciente de que en la citada conferencia de prensa, AMLO hizo mal las cuentas sobre el sargazo en Q. Roo (pero esa será otra discusión)…

Difiero ahora de Riva Palacio cuando dice que el Presidente no escucha ni respeta los puntos de vista y las opiniones que le son divergentes, y que no soporta la crítica en el espacio de sus mañaneras, respondiendo constantemente con intimidación.

¡Por favor! La realidad resulta muy alejada de ello. En las conferencias de prensa no en pocas ocasiones han estado presentes reporteros que han increpado al presidente López Obrador, que han pronunciado un monólogo, que han emitido comentarios y, el mandatario los ha dejado hablar. Con una paciencia que envidio ha permitido expresarse a críticos y a aduladores por igual.

Recordemos algunos casos notables: (1) Ricardo Rocha. Justificada su indignación, pero la mañanera no era el lugar para ventilar su enojo por la lista de chayoteros. (2) Lord Molécula, Carlos Pozos. No es periodista, sino gerente de ventas de una revista y ahí está a diario, pregunte que pregunte. (3) Nino Canún. Habló y habló y habló… y habló. (4) Ricardo Belmont, ex alcalde de Lima, Perú. Elogió a AMLO por combatir al neoliberalismo. ¡¡¡¿En serio?!!! (5) Sandy Aguilara, que ve al Presidente como corredor keniano. (6) Youtuberos varios, que hasta mitin hicieron afuera de Palacio. (7) Jorge Ramos. Increpó, contradijo y volvió a increpar al Presidente. Aunque Ramos tenía razón, me parece que se excedió. (8) Denise Maerker se asomó ayer por la mañanera, pero solo para turistear, pues ni pío dijo.

De lo anterior se desprende que más que intransigencia de parte de López Obrador hay disposición al diálogo.

El problema es la laxitud del formato. Es tanta la que se percibe en las mañaneras, que muy amablemente hago las siguientes sugerencias al vocero Jesús Ramírez (que ya va tarde para regularlas): (1) Acotar las intervenciones a un minuto por pregunta; tiempo más que suficiente. (2) Solo dejar pasar a reporteros que sean tales y que acrediten medios reconocidos. (3) Desconectar el micrófono a quien plantee diatribas o alabanzas. (4) Privilegiar a reporteros de a pie, esto es, decir no a las estrellas.

Las mañaneras se han convertido en oportunidades para interpelar a López Obrador de una manera bastante libre. Ciertamente mucho más suelta y sin censura de lo que antes se acostumbraba. Quien no lo vea, simple y sencillamente no lo quiere ver. De allí que sea necesario pasar a ordenarlas un poco… digo, por el bien de todos.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN

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@MALOGUZMANVERO

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