Resabios salinistas

La reunión secreta del Presidente con Jaret Kushner, yerno de Donald Trump, recordó una práctica poco afín a la 4T

Wilbert_Torre
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

En lo oscurito es una frase picante y pícara acuñada en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari para describir las reuniones secretas que en esos años produjeron las concertacesiones, una solución antidemocrática por medio de la cuál el presidente ordenaba la remoción de un gobernador, siempre del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y casi siempre acusado de fraude electoral, que era sustituido por un político de vinculación o filiación panista.

Eran los años del nacimiento de la alianza entre el PRI y el Partido Acción Nacional para impulsar las reformas del inicio de la era neoliberal.

El término cayó en desuso en las últimas dos décadas, conforme la sociedad civil se organizó y acumuló fuerza para combatir los fraudes electorales, y el Presidente de la República fue perdiendo paulatinamente una de sus facultades más autoritarias y antidemocráticas: la designación, mediante el dedazo, de un gobernador no electo por la ciudadanía.

Ya casi nadie recordaba lo sonoro y acusatorio de la frase, hasta que hace unas horas, en otra decisión poco o nada emparentada con el cambio de régimen que ha defendido desde que ganó la elección el año pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador la revivió después de reunirse en secreto con Jaret Kushner, el controvertido y afamado yerno y asesor del presidente estadounidense Donald Trump.

Ayer, en la conferencia mañanera, el presidente negó que se haya tratado de una reunión en lo oscurito, y rechazó la existencia de un conflicto de interés vinculado a la sede del encuentro, la casa del vice presidente de Televisa, Bernardo Gómez.

Se vieron las opciones y ofrecieron que podría ser ahí; dije yo, sí, acepté, así fue, ¡tan, tan!, respondió el Presidente.

Una pregunta necesaria: ¿por qué el presidente no eligió Palacio Nacional como sede del encuentro, si no había nada conflictivo en él, y si reunirse con Kusher, como dijo en la conferencia, no representaba demeritar la investidura presidencial?

Parece que el presidente quiso evitar un escándalo invitando a Kushner a Palacio Nacional, pero al final, quién iba a decirlo, terminó reuniéndose con el yerno de Trump en secreto, en lo oscurito, al más puro estilo de su némesis, el ex presidente Salinas, y en casa de un empresario.

¿Pues no que ya había sido desterrado el neoliberalismo? ¿En dónde quedó la división entre el poder político y el empresarial de la que un viejo campesino le habló a Andrés Manuel López Obrador durante los días de la campaña?

Días antes de la reunión secreta en la casa del vicepresidente de Televisa, otra señal bizarra volvió a degradar el que López Obrador defiende como un cambio de régimen, a capa y espada: ¿a cambio de qué el ex gobernador Rubén Moreira y otros dos priistas cercanos a él sumaron sus votos a los de Morena para aprobar la reforma constitucional que abrió la puerta a la revocación de mandato?

 

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@wilberttorre

 

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