Regreso triunfal de Rafael Nadal

Luego de un 2016 para el olvido y sin ganar un título de Grand Slam en los últimos tres años, el tenista español está de vuelta en los primeros planos


Es fácil decirlo: Rafael Nadal ganó por décima ocasión el Abierto de Francia, Roland Garros; sin embargo, hay que darle su justa dimensión. Es el mismo número de veces que se han coronado en París: Mats Wilander, Ivan Lendl, Gustavo Kuerten y Roger Federer de manera combinada, además es el único que ha conquistado 10 veces un mismo torneo de Grand Slam. Ganó todos los sets que disputó, deja su marca en Roland Garros en 79-2, encabeza a la ATP en el 2017 en títulos con cuatro (Montecarlo, Barce- lona, Madrid y Francia, luego de perder tres finales al hilo: Australia, Acapulco y Miami), deja atrás una sequía de tres años sin coronarse en torneos grandes, y este lunes amaneció como el número dos del mundo, subiendo un par de casilleros en el escalafón. Nada mal si se tiene 31 años, un largo historial de lesiones y un panorama que hasta hace unos meses lucía sumamente desalentador.

La temporada pasada, Nadal no avanzó a cuartos de final en ninguno de los torneos de Grand Slam por primera vez desde el 2004. Fue eliminado en la primera ronda de Australia, la segunda ocasión que le sucede en un torneo grande; tuvo que retirarse luego de la tercera fase de Francia, por una lesión en la muñeca izquierda que también le impidió participar en Wimbledon, y luego de una buena actuación en los olímpicos, a los que volvía tras perderse Londres por lesión, obteniendo oro en dobles y el cuarto sitio de singles en Río, cayó en la cuarta ronda del Abierto de Estados Unidos.

Fue entonces que se agrupó, y de la mano de su entrenador y tío Toni, se enfocó en reforzar sus golpes de derecha, en ganar potencia en sus servicios, y como él lo dijera: A poner cara de campeón. Y aunque Toni se separó de Rafa en febrero, los resultados saltan a la vista. En la final de Roland Garros frente al suizo Stanislas Wawrinka, triunfador del Abierto francés del 2015, Nadal jugó mejor que nunca, con saques que superaron los 190 kilómetros por hora, limitando los errores no forzados y siendo dominante en los golpes ganadores.

Ahora el mallorquín deja atrás a Pete Sampras en el número de títulos de Grand Slam, y con 15 está a tres de Federer, quien decidió brincarse Roland Garros para prepararse rumbo a Wimbledon, donde puede escribirse un nuevo capítulo en esta formidable rivalidad.

A EVITAR QUE LA HISTORIA SE REPITA

Finalmente, esta noche en Oakland el juego cinco de las finales de la NBA, en un escenario igual al del 2016: 3-1 en favor de Golden State sobre Cleveland, aunque con una notable diferencia. Hace un año, Draymond Green, el catalizador del conjunto, se perdió por suspensión el encuentro, que impulsaría a Cavs a ganar tres en línea y el campeonato. Ahora en casa, y tras la humillación del viernes, Golden State busca evitar a toda costa que la historia se repita.

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