Regresar a los 30

Las variables económicas tratan de ser controladas al estilo neoliberal, y en el discurso presidencial volvemos a los 30's

Ezra Shabot / Colaborador / Línea Directa
Ezra Shabot / Colaborador / Línea Directa

Los años 30 del siglo pasado fue la década de consolidación de los movimientos nacionalistas que abanderaron la lucha contra la modernidad, el liberalismo y la democracia, considerados todos ellos corruptores de la pureza mítica del pasado medieval y antiguo, y de las tradiciones de la Europa cristiana de aquel periodo.

El pensamiento autoritario que dio sustento al fascismo y al nazismo, partía del principio de que la igualdad otorgada a los hombres era un engaño destinado a destruir las diferencias de un orden natural establecido.

Ese pensamiento que dio al racismo las armas teóricas para justificar la superioridad de unos sobre otros, llevó finalmente al exterminio de millones de personas en los años 40.

La derrota del nazifascismo y posteriormente del socialismo realmente existente, parecieron representar el triunfo del liberalismo y también de la democracia representativa.

Sin embargo, a pesar de la reducción de la pobreza en el mundo en los últimos 20 años, sectores sociales afectados por no haber sido totalmente incorporados a todos los beneficios del proceso globalizador comenzaron, como en el pasado, a retornar a los mismos argumentos legitimadores de un pasado idílico y magnificado.

El proteccionismo, el nacionalismo extremo, el peligro de los diferentes (de nuevo los inmigrantes), le dieron la vuelta a la historia con el Brexit, Donald Trump, Putin, LePen, los neonazis en Alemania, Erdogan en Turquía y Orban en Hungría entre otros.

Este renacimiento de la intolerancia y del orden establecido en función de las ideas y principios propios de la pre modernidad, llegó hasta Latinoamérica en la forma del populismo de izquierda y de derecha, en donde la democracia representativa y la libertad de expresión, como un valor inherente a la misma, han sido cuestionados en función de otro valor superior denominado como la voluntad del pueblo, que no es más que la orden emitida desde el Poder Ejecutivo y que no puede ser cuestionada por nadie.

Cuando en México se descalifica desde la cúpula del poder al Instituto Nacional Electoral (INE), periodistas y críticos del gobierno y oposición en su conjunto, y simultáneamente se reivindica como positiva la época de la hegemonía priista previa al neoliberalismo económico de fines del siglo pasado, reproducimos el modelo de glorificación de un pasado inexistente, dividimos al país entre buenos y malos, y nos encaminamos a un enfrentamiento sin diálogo ni concesión alguna.

Las variables económicas tratan de ser controladas al más puro estilo neoliberal, mientras que en política y en el discurso presidencial regresamos a los 30’s y un poco más atrás donde a los adversarios se les eliminaba con el argumento de ser enemigos de la Revolución.

El mundo regresa a esa época y nosotros, también.

POR EZRA SHABOT

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@EZSHABOT

edp

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