¿Regeneración es restauración? IV República escora al presidencialismo

Así lo establece la medicina, regenerar es restaurar, restablecer, regresar al estado anterior de salud

Gregorio Ortega / Esa política / El Heraldo de México
Gregorio Ortega / Esa política / El Heraldo de México

Ayer, durante el largo mensaje ante el Congreso de la Unión del presidente constitucional de México, Andrés Manuel López Obrador, esperé el anuncio de la transición. Otra vez se pospone; se empeñan en regresar al presidencialismo su esplendor.

 

Creo que quien ayer rindió protesta dejó de lado su oportunidad histórica, dio la espalda a su destino, pues es el modelo político, ese presidencialismo al que políticos mexicanos veneran, piedra angular de lo que AMLO señala como grandes males de México: corrupción e impunidad.

 

El poder emanado del modelo político que deteriorado permanece vigente, aísla a quien lo ejerce, deja en soledad, propicia el conocimiento parcial de lo que realmente ocurre en la nación. La omnipresencia sólo pertenece a la divinidad. Imposible conocerlo todo, saberlo todo.

 

Si a su idea de punto final en relación con la corrupción e impunidad del pasado, se añade que el neoliberalismo económico requirió de la desarticulación del andamiaje institucional, social y partidista del presidencialismo, la pretensión de restaurarlo conduce al fracaso, porque habría que reinventar organizaciones sindicales, populares, campesinas y sociales totalmente desacreditadas y convertidas en cenizas. Son más de 30 millones de electores, sí, pero no integrados ni articulados como instrumento de poder.

 

El Presidente lo sabe, por ello ayer decidió su reconciliación con las Fuerzas Armadas. El reconocimiento a su historia y su labor fue largo, meditado, elogioso y puntual en recordarles que él es su jefe.

 

Durante el discurso perdió estatura histórica y oportunidad política. Anhelante esperé su convocatoria a la transición, a modificar el modelo político y proponer un nuevo orden de gobierno, aunque sus propuestas y declaraciones en el transcurso de los últimos cinco meses debieron advertirme que él tiene la certeza de que los superdelegados disminuirán el federalismo, para reasignar cuotas de poder al Presidente de la República. ¿Regresamos a la época en que Benito Juárez se esforzaba por poner orden en la República y fortalecer el federalismo? La confrontación interna facilitó la Intervención.

 

Para desmantelar el neoliberalismo como credo económico y actitud política es necesario cambiar el modelo de gobierno, con el propósito de que el poder económico encuentre enfrente equilibrios que lo moderen en su ambición y pretensiones.

 

La opción es el presidencialismo parlamentario. Pero somos los integrantes del pueblo los que no quisimos leer adecuadamente su propuesta, pública desde el nombre de su organización social y política: movimiento de regeneración nacional, lo que en términos médicos es claro: restablecimiento, restauración del estado de salud del paciente al momento anterior a la enfermedad, diagnosticada como corrupción e impunidad.

 

Aquí es cuando la propuesta de punto final adquiere su dimensión: es el equilibrio necesario para la restauración.

 

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