Redes sociales y conductas indeseables

Adultos y menores enfrentamos una nueva era en donde los derechos se ven vulnerados y la legislación rebasada

Hilda Nucci / Heraldo de México
Hilda Nucci / Heraldo de México / Columna Invitada

El derecho de acceso a internet se ha transformado en un derecho fundamental necesario para el desarrollo de las libertades de la persona humana en un Estado democrático de Derecho.

Al evolucionar el uso de la red y los medios tradicionales de comunicación, el papel de los usuarios se ha vuelto cada vez más protagónico en un mundo virtual de posibilidades ilimitadas.

Internet es una red de redes interconectadas que permite el intercambio de información. Sin embargo, su función ha ido más allá, desarrollando vínculos de tipo social a través de las llamadas redes sociales.

Se han obtenido amplios beneficios de esta herramienta tecnológica, pero también está claro que se han desarrollado grandes riesgos que afectan principalmente el patrimonio de los usuarios, sus derechos personalísimos como intimidad, honor, propia imagen y protección de datos personales.

Por ejemplo, en las redes sociales se puede acabar con la reputación de una persona en un instante al grado que ni el derecho de réplica podría cambiar la percepción negativa de ésta.

Se piensa que las redes sociales sirven para empoderar a la opinión pública, garantizar nuestro derecho a la libertad de expresión, ayudar en casos de desastres y compartir información, pero también se utilizan para desarrollar conductas indeseables a las que denominamos delitos cibernéticos.

En México los delitos de esta índole son: alteración de medios de identificación electrónica; acceso, fabricación, adquisición, posesión y utilización ilegal de equipos o dispositivos electromagnéticos, intercepción, interferencia, recepción, alteración, duplicación, reproducción, expedición, sustitución, daño, y uso indebido de archivos oficiales computarizados o de soportes lógicos o programas de computadora y defraudación electrónica (@hrpinal), entre otros.

De acuerdo con la Condusef, al día se cometen alrededor de 18 mil delitos cibernéticos.

También existen el ciberbullying –acoso e intimidación constante– y el sexting –intercambio de mensajes de contenidos sexuales–. El primero lo padecen 7 de cada 10 menores de acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), y el segundo, sólo alrededor del 20% de las mujeres que lo sufren lo denuncian.

Ambos casos representan sustracción, uso y revelación de información electrónica confidencial. Un sinnúmero de prácticas delictivas coexisten en internet, además de las anteriores, existe un enorme desafío a nivel nacional e internacional.

Nadie está exento, adultos y menores enfrentamos una nueva era en donde los derechos fundamentales se ven vulnerados y la legislación de la materia rebasada.

Deberían existir más y mejores programas de prevención, agrupar los delitos cibernéticos en una legislación única, tener una policía cibernética eficaz, altamente preparada tecnológicamente para investigar, perseguir y sancionar las conductas ilícitas que se cometen en internet al amparo de las redes sociales.

HILDA NUCCI

COLABORADORA

@HILNUCCI

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