Reacción a la masacre en El Paso

Sólo alguien cándido podría creer que EU aceptará extraditar a Patrick Crusius

Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

Viví 10 años en la frontera de Ciudad Juárez-El Paso. Es una comunidad hermanada, como una misma, dividida por un río y por la política. Es una comunidad llena de gente buena y trabajadora que recibe cordialmente a los de fuera.

Por eso me costaba trabajo creer lo que ocurría en aquel Walmart. Incrédulo, veía transcurrir las horas tras el ataque sin que el presidente López Obrador o el gobierno de México emitiera una sola palabra de condena. Estábamos ante el peor ataque contra mexicanos en suelo extranjero de la historia y ninguna autoridad mexicana fijaba una posición.

El Presidente estaba en Amanalco, Estado de México, cerca de Valle de Bravo. O sea, no estaba incomunicado en un municipio recóndito de la sierra Tarahumara donde no hay servicio telefónico, ni internet. Tardó casi siete horas en condenar la matanza. Casi al mismo tiempo lo hizo el canciller Ebrard, quien de inmediato asumió el asunto.

Como estrategia para contrarrestar las críticas por la tardanza en reaccionar, Ebrard sacó de la chistera que México acusará por terrorismo al asesino y pedirá su extradición para juzgarlo aquí. Efectivamente, sorprendió. Sin embargo, alguien debería advertirle el alcance de sus palabras, porque se le podrían revertir y, con el tiempo, jugar en su contra.

Expertos en Derecho Internacional consultados coinciden en que sólo alguien verdaderamente cándido podría creer que Estados Unidos aceptará extraditar a Patrick Crusius. La justicia texana piensa condenarlo a muerte de manera fast track. Pero hay algo más delicado.

Ebrard justificó la acusación por terrorismo, porque está contemplada en el Código Penal que aplica para México, no para hechos ocurridos en otro país. Ojo, en febrero, Trump creó una fiscalía especializada en persecución de la violencia generada por las pandillas centroamericanas (Mara Salvatrucha), a los terroristas Hammas (islámico) y a la violencia del narcotráfico mexicano. Esa fiscalía considera como terrorismo la violencia generada por esos grupos contra personas inocentes. Servando Gómez, alias La Tuta, encarcelado en México, es reclamado por la Corte del sur de Nueva York, acusado de narcoterrorismo. No se le puede extraditar porque en México no existe ese delito.

Aceptar la acusación por terrorismo, como quiere Ebrard, sentaría un precedente peligrosísimo. Para perseguir terroristas no existen fronteras y si Estados Unidos acusa de terrorismo a un mexicano, podría enviar a sus agentes y soldados a detenerlo en suelo mexicano.


BON APPÉTIT: Donde no titubearon fue en el Senado. Ante la masacre de El Paso, demandó a los gobernantes de Estados Unidos asumir el peso de sus palabras. El documento impulsado por el senador Ricardo Monreal, y apoyado por todos los partidos, afirma que los tiroteos masivos en EU tienen como trasfondo odios racistas y discriminatorios que provienen de oficinas del más alto nivel hacia mexicanos e inmigrantes.

POR ALEJANDRO CACHO

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@CACHOPERIODISTA

edp

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