Raúl Cortés: Prendiendo gasolina con un clic

En la crisis de la gasolina una de las fake news más comentadas tuvo como hilo conductor el Whatsapp

Raúl Cortés / Analista / El Heraldo de México
Raúl Cortés / Analista / El Heraldo de México

Nada como una situación excepcional para que la llama de las redes sociales prenda velozmente fuego en las vastas llanuras del mundo globalizado. Sucedió con el Brexit o las elecciones presidenciales estadounidenses.

En algunas oportunidades, un solo clic puede ayudar a salvar vidas, como con el terremoto del 19S de 2017 en México. Pero a menudo ese clic —irreflexivo a veces, malintencionado en la mayoría de las ocasiones— acaba teniendo nefastas consecuencias.

Si Facebook sigue en el ojo del huracán por la trama rusa y las filtraciones de datos privados de millones de usuarios, y Twitter se asemeja cada vez más a un cuadrilátero de box que a un espacio de debate e información compartida, otro blanco de preocupación creciente es Whatsapp, el nuevo edén para los propagadores de noticias falsas.

En la actual crisis de la gasolina en México una de las fake news más comentadas tuvo precisamente como hilo conductor esta aplicación de mensajería instantánea de gran popularidad en la actual era de la nomofobia (termino para definir el miedo a quedar incomunicado sin teléfono celular).

Tras la viralización a través de Whatsapp de una lista con gasolineras que presuntamente sufrían desabasto, cuya autoría era atribuida a la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC-CDMX), tuvo que salir esta institución a desmentir la información.

El Instituto Reuters advertía el año pasado que Whatsapp le está ganando terreno a Facebook como herramienta para compartir noticias. Eso se debe en parte a su perfil más cerrado y, por tanto, controlado, fruto de que los grupos que ahí se crean son de contactos telefónicos, y una cosa es seguir a un conocido en las redes y la otra darle tu número.

En los comicios brasileños ganados por Jair Bolsonaro, Whatsapp fue pasto de muchas noticias falsas que los votantes compraron como pan caliente, al tener el gigante sudamericano seis usuarios de esa plataforma por cada 10 ciudadanos.

Para hacer frente a este fenómeno, la aplicación acaba de poner coto a los grupos a los que podemos reenviar mensajes, sólo cinco. Incluso nos ofrece consejos para prevenir la propagación de rumores y noticias falsas, entre ellos identificar bien los mensajes reenviados, prestar atención especial a la verosimilitud de imágenes y de los mensajes que luzcan distintos, mantenerte al margen de tus propios prejuicios (difícil en tiempos de posverdad) o corroborar la información con otras fuentes.

Al hilo de:

Ahora que acaba de acusar al Wall Street Journal de mentir por su información sobre la caída de la importación de gasolina desde Estados Unidos y que su esposa escribe como articulista invitada en el semanario Desde la fe, de la Arquidiócesis de México, sería bueno recordarle a Andrés Manuel López Obrador que las consecuencias de la manipulación informativa ya han llegado hasta el Vaticano, donde el año pasado dimitió el responsable de Comunicación por la alteración de una carta de Benedicto XVI a Francisco. Una muestra clara de que la fe y la verdad no están reñidas.

 

Raúl Cortés

analista

@_RAULCORTES

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