Quitar a las putas del idioma

Y puta, puta, puta, puta, putas a la cabeza de los repertorios de vocablos que en el Día Internacional de la Mujer deberían desaparecer por ser peyorativos en todos los idiomas

Quitar a las putas del idioma

A una reconocida catedrática de nombre inglés y apellido alemán la humillaron recientemente en México con una sola palabra escrita en la placa de presentación de un panel donde era la única mujer entre cuatro hombres a quienes sí reconocieron como doctores mientras que a ella simplemente la identificaron como señora, aunque tiene el mismo rango.

Fue en un evento del gobierno federal en la capital mexicana y aunque a ella regularmente no le importa que se ignore su rango académico, el contexto sí la golpeó. Es más, sintió el peso de la inequidad de género resumido en unas cuantas letras expuestas como ropa de tendedero al público; como si el lenguaje no tuvieran poder; como si Heinrich Böll, el principal exponente de la literatura de la postguerra,  no hubiera dedicado su discurso a las palabras como armas al recibir el premio Nobel  y como si ella no fuera una escritora que día a día se esfuerza por erradicar la semilla de la discriminación contra la mujer en la nueva narrativa.

En revancha hizo una lista. Una concienzuda enumeración de frases con ayuda de sus alumnos. Una a una se fueron sumando aparentemente inofensivas y, a veces, traviesas hasta provocar risas nerviosas de algún jocoso que en el fondo reconocía el daño que a lo largo de la historia han provocado al exponer a la mujer o lo más parecido a ella (el homosexual) como un ser inferior, sinvergüenza, denigrante y ofensivo. Los estudiantes varones reconocieron, incluso, que ellos mismos siguen siendo víctimas de este juego que incluye, el hijo de puta; soltero y maduro, puto seguro; no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre; mandilón; no tienes huevos; andas liviano como clítoris de quinceañera; eres un mantenido; sé feo, fuerte y formal; a cada catedral, su capillita; todos los hombres son iguales y…

¡Ay de aquellos que no encajen en el prototipo de hombre heterosexual y mujeriego! o de aquellas mujeres que no han querido tener un solo hombre en su vida o se han revelado a servir a éste o cometieron el bíblico pecado de ser la tentación de la carne porque para ellas hay otra retahila.

Calladita te ves más bonita; las mujeres, como las escopetas: cargadas y detrás de la puerta; ya estás para vestir santos; lo vas a hacer por mis huevos; aunque sea ten un hijo; eres como una camarona a la que le quitas la cabeza y te comes el cuerpo; controla a tu mujer; sé dama en la mesa y puta en la cama; zorra; perra; golfa.

Y puta, puta, puta, puta, putas a la cabeza de los repertorios de vocablos que en el Día Internacional de la Mujer deberían desaparecer por ser peyorativos en todos los idiomas, el español, el inglés, francés, portugués, alemán y de todos aquellos que, por otro lado, han honrado por mucho el lado femenino de la humanidad.

 

 

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