¿Quién será la oposición?

Para no mostrarse autoritario o impositivo, el gobierno de López Obrador necesitará contrapesos

¿Quién será la oposición?

 

O visto de otra forma: ¿habrá oposición? Más todavía: ¿quién la encabezará? El espacio está vacante y no se ve quién pueda ocuparlo.

En el 2000, el entonces Jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador tomó la decisión desde la CDMX, frente a Vicente Fox, de erigirse en líder opositor. Fox había hecho lo propio años atrás, con el PRI-gobierno. El mismo Andrés Manuel y Marcelo Ebrard, lo hicieron después de 2006 y López Obrador siguió en esa ruta, consistente, después de 2012.

Al arranque del actual gobierno, los tres principales partidos –PRI, PAN y PRD- se aliaron para sacar adelante el Pacto Por México. El costo del acuerdo alcanzó a los opositores PAN y PRD este 2018. Aunque después se distanciaron y hasta confrontaron con el gobierno de Peña Nieto, su colaboracionismo al inicio de la administración les restó legitimidad. Los votantes castigaron a panistas y perredistas en las urnas. El PAN sacó su peor elección en este siglo. El PRD obtuvo los peores números desde que existe. El tsunami llamado AMLO les pasó por encima.

En un sistema partidista, como el nuestro, donde el poder se ejerce verticalmente, -así ha sido el PRI desde siempre, y así funciona Morena-, no pocos ven en la oposición un obstáculo. La realidad es que los gobiernos necesitan una. Es hasta estratégica. Para no mostrarse autoritario o impositivo, el gobierno de López Obrador necesitará contrapesos. El asunto es que hoy en el horizonte no se ven opositores. Demasiada zalamería, por un lado, y pleitos dentro de los partidos, que están ocupados cobrándose facturas, por el otro.

En algunas democracias, el candidato que queda en segundo lugar, se convierte en el líder de la oposición. En México, los derrotados se van a su casa, vilipendiados por propios y extraños. Sin embargo, quien ejerce el poder necesita de opositores. Sirven para evitar tentaciones. Tentaciones que están en casi todos quienes buscan el poder. Pocos lo quieren para compartirlo. La búsqueda es para ejercerlo.

Una oposición seria, responsable, tendría que ser más que golpear al de enfrente. Oponerse no es estorbar y destruir. La oposición debe ser señal inequívoca de madurez democrática. Si consideramos que se llega a mejores decisiones vía la deliberación y no la imposición, el diálogo y la posibilidad de disenso deben estar vigentes.

¿Quién será la oposición durante el próximo gobierno, que tendrá, como no ha ocurrido en más de 20 años, mayoría en el Congreso? ¿Los vapuleados partidos, que deberán reinventarse? ¿Nuevos partidos, que podrían construirse? ¿Los gobernadores emanados de un partido distinto a Morena? ¿Las organizaciones de la sociedad civil? ¿Los sectores empresariales?

Hasta ahora, la oposición no da visos de aparecer. Por el bien de los contrapesos, y hasta del nuevo gobierno, ojalá lo haga pronto.

-Off the record

 

Falló en su intento como independiente, después acompañó al barranco a José Antonio Meade, ahora Armando Ríos Piter ya decidió en qué se entretendrá. Quiere meterse en la refundación del PRI. Calcula, con algunos cercanos a Meade, ir por lo que queda del tricolor. Le gustan las causas difíciles, por no decir perdidas.

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