¿Quién miente?

A la secretaria del Trabajo “ya le cayeron en la maroma” algunos beneficiarios

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Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

El presidente Andrés Manuel López Obrador debería estar preocupado porque los responsables de los programas sociales de la 4T están engañándolo, haciéndole creer que cientos de miles de jodidos —productores del campo, personas de la tercera edad, jóvenes becarios y otros sectores— están recibiendo puntualmente sus dádivas, perdón, los apoyos que prometió.

A la secretaria del Trabajo ya le cayeron en la maroma. Ayer, algunos beneficiarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro se quejaron de que no les llega su cheque a tiempo, y calificaron de mentirosa a la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, quien el 10 de mayo presumió al Presidente de la República que más de 378 mil jóvenes ya reciben un pago mensual de 3 mil 650 pesos. Ligeramente encabronados, los Ninis lanzaron diatribas a la funcionaria: Becarios sí, sicarios no; Dejen de verle la cara a la juventud y otras cosas horribles, horribles.

La secretaria del Bienestar, María Luisa Albores, enfrentó reclamos en varios estados porque el programa estrella Sembrando vida —que consiste en reforestar plantando millones de arbolitos frutales y maderables— que pretende sacar de la miseria a millones, parece tomadura de pelo.

A ninguno de los beneficiarios les han llegado los 5 mil pesotes mensuales que les prometieron ni tampoco las plantas que tienen que sembrar. ¿Y entonces por qué la señora presume en las giras que acompaña al Presidente que el susodicho programa está funcionando de pelos? Preguntan los observadores. Tal vez porque si le dice la verdad, la puede correr, piensan algunos.

Otros programas de la Secretaría del Bienestar —sustituta de Sedesol—, como el de Personas Adultas Mayores, Pensión para el Bienestar de personas con discapacidad, están funcionando a medias o no han arrancado.

¿Quiénes son los causantes de este desorden en la nueva secretaría del Bienestar? Preguntan los observadores. Pues a juicio de los especialistas en pobreza, miseria y desigualdad, además de la señora Albores González, está Javier May Rodríguez, subsecretario de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural, quien maneja a su antojo todos los programas, excepto el de los arbolitos, que patentó la secretaria. El problema es que cada uno lleva agua a su molino, porque tienen intereses políticos diferentes. Otro que también tiene responsabilidad es el superdelegado Gabriel García Hernández, quien tuvo la ocurrencia de pedirle a los Siervos de la Nación — grupito de improvisados— que levantaran un nuevo padrón de beneficiarios, en donde no están todos los que son ni son todos los que estaban.

¡Estábamos mejor con Chayito! Expresan los afectados, quienes recuerdan que varios de los programas que manejó bajo Prospera, llegaban oportunamente a la población. La Cruzada Nacional contra el Hambre, por ejemplo, las Estancias Infantiles, que por cierto desapareció la 4T porque descubrió que había mucha corrupción.

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@LUISSOTOAGENDA

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