Quién les entiende

No faltan quienes sugieren revisar los paquetes económicos de seis sexenios

Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México
Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

En reiteradas ocasiones, el jefe del Ejecutivo ha declarado que el crecimiento económico de México —que en los últimos 35 años ha sido mediocre—, NO es relevante.
Lo importante, según él, es el desarrollo. Los dueños del billete apoyan este argumento, pero sólo de dientes para afuera. En el Paquete Económico para el 2020, elaborado por la Secretaría de Hacienda, se destaca que dos grandes retos de la economía mexicana son la falta de crecimiento económico y la desigualdad. Y abunda sobre el primero, diciendo lo que en México y en el mundo ya se sabe; que ha sido mediocre, lo que dificulta atender problemas como altos niveles de pobreza y marginación. Reconocen que, si bien el crecimiento por sí mismo no garantiza mejora en el bienestar, se requiere de él para alcanzar el desarrollo.
En cuanto a la desigualdad, nos damos una manita con Perú, Argentina y Uruguay. Pero el problema en nuestro país es muchísimo más catastrófico si lo vemos por regiones.
Tomando datos desde hace casi 40 años, la desigualdad entre el norte y sur-sureste ha incrementado a tal grado que se podría decir que hay dos Méxicos: el norte y centro tienen un sólido crecimiento económico que se reparte de manera similar a países desarrollados. Incluso en la Ciudad México, la alcaldía Benito Juárez tiene un Índice de Desarrollo Humano similar al de Suiza. El sur tiene un crecimiento económico casi nulo, y niveles más altos de desigualdad y pobreza. Se puede observar que los tres estados con menor PIB per cápita de la región sur son similares a países del sur y sureste asiático o Centroamérica. 

Los datos muestran que la CDMX tiene un PIB per cápita 6.5 veces mayor que el de Chiapas. Esta brecha es similar a la observada entre México y Senegal o Camerún. Si Oaxaca creciese al mismo ritmo que presentó entre 1980 y 2017 le tomaría más de mil años igualar el PIB per cápita de la CDMX (y más de ochocientos años al de Nuevo León).

Los problemas del crecimiento y la desigualdad están cabrones, quisieron decir. ¿Qué podemos hacer para detonar crecimiento, pero incluyente, que nos lleve al desarrollo, y permita mejorar la vida de los mexicanos, en especial de los que menos tienen? Se preguntan los muchachos de Hacienda. Se responden: nuestra principal herramienta para abordar y corregir estos dos grandes retos es el Paquete Económico 2020.

No faltan los aguafiestas quienes sugieren revisar los objetivos de los paquetes económicos de 36 años, para comprobar que los retos son los mismos que señala la 4T: miseria y desigualdad; hay que agregarle la inseguridad y la violencia creciente e incontrolable. 

Y por las decisiones que ha tomado en nueve meses de gobierno, nada obliga a pensar que el inquilino del Palacio Nacional trae la fórmula mágica para encontrar, ahora sí, solución a los graves problemas nacionales. Aunque Hacienda presume que sí la tienen.

POR LUIS SOTO
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@LUISSOTOAGENDA


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