Quién gana y quién pierde con el fallo de la Suprema Corte

Con la anulación de la Ley de Seguridad Interior, quitaron una piedra en el camino de Andrés Manuel López Obrador

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Durante mucho tiempo, el Poder Judicial postergó la decisión. Los ministros hicieron sus cálculos y jugaron a la política.

Dejaron que caminara tanto la elección presidencial como los recursos en contra de la Ley de Seguridad Nacional. El resultado, como era de esperarse, tuvo vencedores y vencidos.

Además del Presidente electo, ganaron organizaciones ciudadanas que nunca estuvieron de acuerdo con la ley, sobre todo con la parte que legalizaba la participación del Ejército en tareas de seguridad.

También ganó la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que preside Luis Raúl González, porque fue una de las instancias que la impugnó, ya que, desde su óptica, la ley contenía preceptos que violentan garantías individuales.

Otro de los que ganó con este fallo fue el ministro Eduardo Medida Mora, porque el 29 de octubre, en una decisión sorpresiva, admitió una demanda del Ejecutivo federal y concedió una suspensión que impide a autoridades de Chihuahua presentar cargos penales contra el presidente Enrique Peña, su gabinete y otros funcionarios federales.

Ese fallo no fue bien visto por el equipo de transición de AMLO; sin embargo, esta vez Medina votó en contra de la ley de Seguridad Interior, con lo que contribuyó al plan del próximo gobierno, con todo y que en su momento fue uno de los promotores de la ley hoy invalidada.

Del lado de los derrotados, indudablemente queda el general Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional, porque no sólo fue uno de los principales promotores de la ley, sino que redactó una parte importante de sus artículos.

Lo hizo de la mano del gobierno federal, por lo que esta derrota también cae en la cancha del presidente Enrique Peña, quien dejará su administración con una promesa incumplida ante las Fuerzas Armadas.

De rebote, el fallo también da un raspón a las fuerzas de seguridad pública federal, porque despeja el camino a AMLO para crear la Guardia Nacional, en donde el Ejército tomará el mando, y los civiles pasarán a un segundo plano.

Y es así como estamos por ver un cambio de paradigma en las tareas de seguridad pública. Aunque el tema es motivo de otro análisis, podemos adelantar que en eso de la Guardia Nacional no será fácil juntar a policías civiles y a efectivos militares y navales.

Desde ahora, quienes pertenecen al Ejército y a la Armada, tienen un esquema de bonos, prestaciones y salarios, que no están dispuestos a perder si los quieren mover a otra instancia.

Y es ahí donde estará el próximo desafío de Andrés Manuel López Obrador, si quiere ver materializada, sin estridencias, esta gran idea.

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Las ideas, como las pulgas, saltan de un hombre a otro. Pero no pican a todo el mundo.

 

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@ALFREDOLEZ

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