¿Qué se siente perder la virginidad?

Durante años, los mexicanos de allá y de acá (EU) hemos visto cómo el tema de las migraciones ha sacado lo peor que hay en el espíritu humano

Armando Guzmán /  El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México
Armando Guzmán / El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México

Luché mucho conmigo mismo porque no me decidía, si era virginidad o inocencia, lo que la mayoría de la gente en México perdió con la última crisis fabricada de la caravana centroamericana.

Finalmente me decidí por la virginidad, porque la inocencia aún existe impidiendo que muchos se den cuenta que Trump tiene ya a un muro para contener lo que para el es una indeseable migración de gente color café. Ese muro no esta en la frontera sur de Estados Unidos, está en la frontera sur de México.

Ésta no es critica, ni a México, ni a los mexicanos, ni siquiera al gobierno saliente que ya tuvo que aceptar las demandas de Donald Trump de impedir en México, que los centroamericanos lleguen hasta la frontera con EU.

Es la virginidad porque durante años los mexicanos de allá y de acá (EU) hemos visto cómo el tema de las migraciones ha sacado lo peor que hay en el espíritu humano. Y como esos sentimientos miserables a flor de piel, fueron los que eligieron a Donald Trump presidente.

Es la virginidad, porque ahora en carne propia muchos mexicanos sienten necesidad de protestar ante la posibilidad de que los centroamericanos en lugar de regresarse a componer a sus países, se queden de gorrones en México, a quitarle a los mexicanos, lo que aún no hay en pleno para ellos.

México es muy noble, los mexicanos muy generosos; pero hace 45 años ya pasaron por un desengaño cuando abrieron la puerta a miles de chilenos simpatizantes de Salvador Allende. Que decepción, cuando esos chilenos recibieron residencia y empleos en el gobierno, y algunos se hicieron aduaneros y con acento chileno reclamaron y mordieron a los mexicanos que regresaban a México con algo de fayuca en las maletas.

Es la virginidad, porque ahora en carne propia, corre la rabia de que la invasión centroamericana reciba promesas de que después del 1 de diciembre habrá para ellos en México, trabajo, ayuda y nuevas formas de vida. Estados Unidos ya perdió esa virginidad. Su gente indignada demandó terminar  los programas sociales que el gobierno tenía para recibir y reubicar a los migrantes del mundo entero. Con eso se acabó la creencia que la inmigración extranjera fortalece a los pueblos.

Es la virginidad, porque ya muchos mexicanos entendieron que estas caravanas con miles de desposeídos son el cuento de nunca acabar.

Y es la virginidad porque quienes ignoraron en marzo a la otra caravana, hoy se dan cuenta que estas crisis humanitarias son creadas por los intereses políticos de quienes tienen mucho que ganar en las elecciones de EU en noviembre.

México y su territorio están siendo usados por gente de los 5 continentes para entrar a Estados Unidos y eso debería hacer que los mexicanos re-evalúen su hospitalidad y su benevolencia. El mundo en un lugar peligroso, y nada hoy día es lo que aparenta ser en la superficie.

México no puede ser usado por quienes quieren aprovecharse de sus buenos sentimientos. Porque además la virginidad sólo puede perderse una vez.

 

*Periodista

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