Qué pasó con el aumento al salario mínimo en México

El salario mínimo en México ha perdido en términos reales alrededor de 70 por ciento de su capacidad de compra

Luis David Fernández Araya / Economista / El Heraldo de México
Luis David Fernández Araya / Economista / El Heraldo de México

Ya pasaron varios meses y de regreso en la realidad del habitante de a pie y con el fin de desindexar el salario mínimo, quedó sólo en dejar de ser la referencia de unidad para fines ajenos a su naturaleza, los diversos cobros y cálculos de casi todas las cifras que en la economía corriente se hacen, para dar paso a la Unidad de Medida y Actualización (UMA).

En 2018, el Salario Mínimo Nacional estaba en $88.36, y a partir de enero de 2019, éste llegó a los $102.68

Comencemos con las preguntas básicas a fin de verificar qué mensaje se le está enviando a la gente:

¿Es suficiente que el salario mínimo en México deje de ser la unidad de referencia en nuestro país? ¿Cuáles serían los elementos mínimos que deberíamos estar discutiendo para quitarle tantos estorbos al salario y hacer de éste un verdadero instrumento de la política salarial?

Una de las ventajas de este paso es que se podrán establecer los aumentos del salario sin ataduras legales o administrativas, a sus defensores se les está acabando los argumentos. Sin embargo, la verdadera discusión tendrá que ser sobre cuál es el verdadero salario mínimo que debe tener la economía, si éste debe cubrir la Canasta Básica 2019 (960 pesos), que, por citar algunos ejemplos, la bolsa con dos kilos de azúcar se mantuvo en 48.13 pesos; mientras que el kilo de aguacate subió cerca de 13 pesos respecto de la semana previa, al ofertarse hasta en 59.64 pesos por kilogramo.

Ésta, sí podrá ser un vehículo para que los millones de pobres abandonen esta situación, sí se están cuidando los riesgos inflacionarios.

México es uno de los países que cuentan con el más bajo salario mínimo en los países de la OCDE, tan sólo Chile y la República Checa tienen un salario mínimo cinco veces mayor al nuestro, mismo que en términos reales ha perdido alrededor de 70 por ciento de su capacidad de compra, como un botón de muestra, más que uno de los grandes pendientes es la política de distribución del ingreso.

Es un tema que no es menor, que se ha venido posponiendo y que fácilmente se puede convertir en una estrategia demagógica de cara a la próxima jornada electoral para aquellos amantes de las políticas populistas.

Por lo que lo mínimo del salario mínimo deberá de ser un cuidadoso equilibrio entre las fuerzas reales de la economía, esto es, la clase trabajadora a la que tanto se le debe y el sector empresarial, quien busca que cada incremento de este factor productivo esté acompañado de mayor competitividad, por ello, al incrementarse el salario (real), el Estado estará cumpliendo con una de las tareas que le dan razón de ser, sino estaremos convirtiendo a México en lo que María Estela Raffino mencionó en su obra, que el salario mínimo forma parte de los principales logros en la reivindicación y defensa de la clase obrera en el mundo.

Esperemos que este aumento no haya sido irresponsable y haya sido gradual, lo más importante es llegar a cubrir la línea del bienestar.

POR LUIS DAVID FERNÁNDEZ ARAYA
COLABORADOR
@DRLUISDAVIDFER



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