¿Qué nos espera el 2 de julio?

La afiliación partidista es más marcada y participativa en Estados Unidos, ligada al voluntarismo y las aportaciones a los partidos, mientras en México siempre ha sido más pasiva

¿Qué nos espera el 2 de julio?

Las últimas dos elecciones han dividido al país y causado alteraciones sociales. La elección en curso ha vuelto a provocar un gran encono entre los opositores y partidarios de Andrés Manuel López Obrador. Es posible que la animadversión y la confrontación perdurarán después de la elección del primero de julio.

Un estudio realizado por Celia Moore para la Universidad de Bocconi encontró que tras los resultados de las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos, el trato entre los estadounidenses cambió en función de su afiliación partidista.

El estudio consistió en dos etapas y exploró cómo los demócratas y los republicanos asignaron recursos a sus amigos y enemigos políticos antes y después de las elecciones.

Un primer grupo de 280 estadounidenses adultos tomó decisiones sobre la asignación de dinero a grupos con diferentes afiliaciones políticas antes de las eleciones primarias finales y las convenciones nacionales de ambos partidos (del 3 al 8 de mayo de 2016), cuando todo parecía indicar que Hillary Clinton se convertiría en presidenta. Un segundo grupo del mismo tamaño y características tomó el mismo conjunto de decisiones en la semana posterior a las elecciones.

Como la afiliación partidaria es una parte destacada de nuestra identidad social, especialmente en torno a las elecciones, los autores esperaban que los resultados fueran como un golpe de ego tanto para los demócratas, en sentido negativo, como para los republicanos, positivamente.

Como parte del experimento, se preguntó a las personas su afiliación política, y luego tuvieron que compartir una pequeña suma de dinero con un grupo de tres componentes, cuya afiliación política era conocida. Los grupos podrían estar compuestos por tres amigos políticos, dos amigos y un oponente, o dos oponentes y un amigo.

Mientras los demócratas asignarían alrededor de la mitad del dinero al resto del grupo, independientemente de su afiliación política, los republicanos aportaron significativamente menos dinero (alrededor de 36 centavos por dólar) a grupos con uno o dos demócratas que a los grupos republicanos solamente (58 centavos).

Una revelación importante del estudio tiene que ver con cambios psicológicos. A los participantes se les pidió su afiliación partidista y responder una serie de preguntas que midieron su reacción emocional ante el resultado electoral, su autoestima y la fuerza de la identificación con su partido político. 

Los demócratas superaban a los republicanos en odio, hostilidad, ira, miedo, paranoia y sospecha. Tenían menor autoestima y ​​mostraron un comportamiento más similar al de los republicanos antes de las elecciones.

¿Es posible que en México suceda algo similar tras la elección del primero de julio?

Es probable, con una salvedad importante: la afiliación partidista es más marcada y participativa en Estados Unidos, ligada al voluntarismo y las aportaciones a los partidos, mientras en México siempre ha sido más pasiva.

Será interesante ver cómo se comportan e interactúan las militancias y un segmento que creo que será muy importante: los electores que sin simpatizar con Morena o con AMLO, votarán por él.

  

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