¿Qué le quita el sueño a David Petraeus?

Uno de los estudiantes le hizo una pregunta a David Petraeus y su respuesta fue inesperada

¿Qué le quita el sueño a David Petraeus?

En agosto de 2003, en los albores de la alternancia, el Tecnológico de Monterrey fundó su entonces Escuela de Graduados en Administración Pública con el propósito de contribuir a la profesionalización de un número importante de servidores públicos que la transformación política de México requería.

Quince años después, la ahora Escuela de Gobierno y Transformación Pública, ha renovado su planta académica, propósito y programas a fin de responder con mayor velocidad a los enormes retos y oportunidades que enfrentamos como sociedad.

Como parte de las celebraciones de este XV aniversario, estuvo con nosotros el General (retirado) David Petraeus, líder global reconocido por su papel como Director de la CIA en Estados Unidos, y especialmente por ser el comandante en jefe de las fuerzas aliadas de ocupación en Irak durante la oleada (the surge) de tropas, que a partir de 2007 logró una primera pacificación en aquel país.

Después de renunciar como director de la CIA, Petraeus hoy es socio de KKR, una de las firmas de inversión más grandes del mundo, con un portafolio de más de 191 mil millones de dólares, y dirige su Global Institute, una especie de think tank que les ayuda a definir el rumbo estratégico de la firma.

En nuestros campus de Santa Fe y de Monterrey tuvimos sendos eventos públicos donde pude conversar con Petraeus sobre temas de liderazgo, seguridad global, diplomacia internacional, el gobierno de Estados Unidos, el futuro de América del Norte, y seguridad ciudadana en México.

Como buen soldado, cuando uno de nuestros estudiantes le preguntó qué le quitaba el sueño, Petraeus respondió nada; aprendí a dormir en un escenario de batalla, puedo dormir donde sea.

Pero si algo me quitara el sueño… Lo que hoy no dejaría dormir a este brillante militar, financiero y académico (además de un doctorado en Princeton, Petraeus actualmente forma parte de la Universidad del Sur de California y de Harvard) es el riesgo de un arma de destrucción masiva que operaría sobre un ámbito de guerra completamente novedoso: el ciberespacio.

Nos recordó, con ese tono calmado y asertivo que caracteriza a quien ha visto casi todo y está listo para cualquier cosa, que es información pública y validada no sólo que países como Rusia intentan incidir en las elecciones de sus adversarios a través de las redes sociales, sino que este mismo país usó ataques cibernéticos para provocar apagones prolongados en el este de Ucrania previo a la invasión.

Que otros actores han estado intentando vulnerar, con cada vez mayor peligro, la seguridad de las redes de instalaciones estratégicas de Estados Unidos, incluyendo las eléctricas y de energía nuclear.

Que esta nueva tecnología de destrucción masiva puede estar, en un breve periodo, en manos de miles de personas que ni siquiera sabemos dónde se encuentran ni quién los patrocina.

Y que para acotar su poder se requiere el esfuerzo de las mentes más brillantes en todos los ámbitos de la industria y el gobierno. Le dio gusto saber que en la Escuela de Gobierno estamos por abrir un programa de posgrado justo para formar este tipo de perfil.

 

 

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