¿Qué le pasó al terror?

Aunque nunca he sido fan del género de terror, tengo claro que hay una gran cantidad de público deseoso de este tipo de estrenos

¿Qué le pasó al terror?

Para satisfacerlos está en cartelera la película La Monja que, contra mi voluntad, fui a ver el fin de semana.

 

Creo que mi poca afición al terror es porque mi introducción al género fue siendo muy pequeña y con una de las películas más fuertes de la historia del cine.

 

Un domingo por la tarde, en la consabida visita a los abuelos maternos, mi primo Álvaro abrió la caja de Pandora. Con un entusiasmo que le emanaba a chorros por los poros, nos narró a mis hermanos y a mí que había visto El Exorcista. Contó detalles que lo deslumbraron, desde la realización, hasta el clásico tema musical Tubular bells de Mike Oldfield; ocho acordes incesantes en un piano que, hasta hoy, me erizan la piel si los escucho. Álvaro, un gran escritor hoy en día, y un genio desde muy niño, supo apreciar los valores fílmicos de la película. Pero mi hermana Nuria y yo, unas mocosas de 10 y 8 años, envalentonadas por el morbo, le fuimos a pedir permiso a papá para ver El Exorcista.

 

Permiso denegado ipso facto. La tenacidad e insistencia de mi hermana mayor, terminó haciendo que papá cediera con dos condiciones: verla con él para que nos explicara todas nuestras dudas, y ser valientes.

 

Quedó prohibido pasarse a la cama de mi padre y madre por miedo.

 

Una noche cualquiera, llegó de trabajar y, mientras cenábamos, la vimos con él. Era tal mi impresión que no podía articular palabra ante las imágenes de la niña Regan MacNeil siendo poseída por un demonio y exorcizada por el padre Damien Karras. Cuando la película terminó, papá explicó que esas historias sólo pertenecían a la fantasía de un escritor que creó la historia para la pantalla grande. Los demonios, fantasmas y esas tonterías no existen. No tengan miedo de los muertos, ésos ya no están. Hay que cuidarse de los vivos ¡pónganse abusadas!, concluyó determinante. Nuria y yo pasamos más de un mes aterradas sin dormir durante las madrugadas abrazadas en la misma cama, a escondidas de mi padre, hasta que el sueño terminaba por vencernos.

 

Con los años me parece que el género ha perdido valores cinematográficos importantes.

 

Terror EN SERIO El Exorcista de William Friedkin, que obtuvo 10 nominaciones al Oscar en 1974, incluyendo mejor director y mejor película, cosa rara, pues muy pocos filmes de miedo han logrado colarse en dicha categoría. O, El Resplandor del gran Stanley Kubrick.

 

Pero papá tenía razón. El verdadero miedo se respira viendo las noticias y leyendo los diarios. Por más cintas de terror que se filmen, al final del día, lo único verdaderamente real que advertimos sobre el diablo es que más sabe por viejo, que por diablo.

 

Por ATALA SARMIENTO

@ATASARMI

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