¿Qué hacemos con los pobres?

López Obrador está llevando al extremo esta política de entregar dinero en forma directa a la gente

Demetrio_Sodi_
Demetrio Sodi / Colaborador / Heraldo de México

Reducir la pobreza ha sido una preocupación permanente del Estado mexicano durante toda nuestra historia, ya desde 1875, Ignacio Ramírez, El Nigromante, uno de los principales pensadores liberales mexicanos del siglo XIX, se hacia esa pregunta.

En los últimos años esta preocupación ha llevado a los diferentes gobiernos a incrementar aceleradamente el gasto en desarrollo social, sin embargo, la población que vive en pobreza no se ha reducido.

Con base en el último informe del Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social) Diez años de medición de la pobreza, 2008-2018, en este tiempo la población que vive en condiciones de pobreza se ha mantenido prácticamente sin cambios al pasar de 44.4% a 41.9% (54.2 millones de personas) o sea una disminución anual de sólo 0.25%. En el caso de la pobreza extrema, la reducción ha sido un poco mayor con una disminución anual de 0.3%, al pasar de 11.0% a 7.4% (9.3 millones de personas).

En contrapartida, el gasto social ha aumentado año tras año, en 1990 representaba 38.2% del gasto programable y actualmente es más de 61%, y representa 12% del Producto Interno Bruto contra 4.5% en 1990. El gasto social se ha ido canalizando cada día más, a través de programas de apoyo directo a la gente, representando actualmente 34% del gasto contra 1.6% que representaban en 2009 y como consecuencia, el gasto en educación y salud ha disminuido en relación con el gasto social total al pasar de 86% a 54%.

En éstos ya siete meses de gobierno, López Obrador está llevando al extremo esta política de entregar dinero en forma directa a la gente, en lugar de fortalecer las instituciones públicas de salud, educación y vivienda. Més allá de que esta política de repartir dinero es más de corte neoliberal que social, ya que se está debilitando al Estado, los resultados no van a reducir el número de gente que vive en pobreza o distribuir mejor el ingreso, ya que el apoyo del gobierno sigue siendo muy pequeño para lograrlo.

Según el Coneval, para salir de la pobreza es necesario un ingreso familiar de 12 mil mensuales, muy por encima de los apoyos directos que ha dado o puede dar el gobierno y que sólo puede lograrse a través de un empleo bien remunerado.

Por eso, a pesar del aumento en el gasto social y de los apoyos directos a la población, la pobreza no ha disminuido, ya que la economía no ha generado el crecimiento económico y los empleos que se requieren para que la gente pueda salir de la pobreza.

López Obrador se equivoca al creer que sus programas sociales van a reducir el número de gente que vive en condiciones de pobreza o que van a impulsar de alguna manera el crecimiento económico. Se equivoca al creer que eliminando la corrupción va a haber dinero suficiente para invertir y financiar sus programas sociales.

Para reducir la pobreza, la política social tiene que ir de la mano de un fuerte crecimiento económico, y para lograrlo, tiene que haber confianza para que haya inversión, algo que no ha logrado López Obrador en estos siete meses.

POR DEMETRIO SODI

COLABORADOR

@DEMETRIOSODI

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