¿Qué es y para qué sirve la Línea de Crédito Flexible con el FMI?

Para que un país progrese y sus ciudadanos vivan mejor, su economía debe de tener fundamentos sólidos

Vanessa Rubio  / Heraldo de  México / Columna Editorial
Vanessa Rubio / Heraldo de México / Columna Editorial

En el contexto de la crisis económica mundial detonada por la crisis hipotecaria en Estados Unidos en 2008, se generó un importante debate en el FMI sobre la atención y resolución de crisis financieras. Parte de los resultados de esta importante discusión —de la que formé parte— fue la creación, en marzo de 2009, de una Línea de Crédito Flexible (LCF) para países con buenos antecedentes crediticios, un desempeño económico sólido y sustento adecuado de sus varia-bles económicas fundamentales y de la aplicación de políticaspúblicas. La línea tenía el pro-pósito de transmitir confianza a los mercados (contrario al temor que muchos mostraban de que fuera percibida como una señal de debilidad o una posible profecía que se materializara), partiendo de un aval del Fondo a la trayectoria, políticas y eventual capacidad tanto de pago como de corrección de las políticas de un país determinado. La idea era contar con esta línea para notener que utilizarla jamás, porque el FMI estaba depositando confianza en esa economía, y en el caso extremo que tuviera que ejercerse, el simple hecho de contar con la misma, hiciera que la crisis fuera menos profunda, de menor duración y de capacidad de contagio acotada. Es decir, la LCF tiene como objetivos: 1) financiar una crisis de liquidez en coyunturas específicas y 2) ser un instrumento precautorio.

De 189 países miembros del Fondo, tan sólo tres han contado con la LCF: México, Colombia y Polonia (está última cancelada en noviembre de 2017), y ninguno la ha utilizado a la fecha.

Nuestro primer acuer-do con el FMI para el acceso a la LCF fue el 17 de abril de 2009 por 47 mil millones de dólares (mmdd), ha sido renovada en ocho ocasiones, y su monto reconsiderado siete veces, alcan-zando su máximo histórico de 88 mmdd, en mayo de 2016. El 26 de noviembre de 2018, nuestra línea con el Fondo disminuyó de 86 mmdd a 74 mmdd, y la semana pasada, a días de su nuevo vencimiento, el FMI aprobó su renovación con una nueva reducción, para quedar en 61 mmdd.

Para que un país progrese, su economía debe de tener fundamentos sólidos, políticas económicas sanas y prudentes, y se debe de contar con soportes nacionales e internacionales en caso de crisis. El hecho de que la economía mexicana no esté creciendo; esté comenzando una época de grandes riesgos y volatilidad; por malas decisiones de política nos vayamos a gastar este año más de la mitad del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP, que es el colchón interno en caso de crisis); que se hayan deteriorado los Requeri-mientos Financieros del Sector Público de 2.5% a 2.7% (que es la medida más amplia de la deuda) y que se haya reducido la Línea de Crédito Contingente con el FMI, no son buenas noticias. Salvo que se realicen cambios, la evolución de la economía mexicana en 2020 es de pronóstico reservado.

POR VANESSA RUBIO

SENADORA DE LA REPÚBLICA

@VRUBIOMARQUEZ

eadp

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