¿Quadri, próximo dirigente del PRD?

El ex candidato presidencial, pieza clave en los trabajos rumbo a la transformación del sol azteca

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Ya pasaron poco más de siete años de que Gabriel Quadri contendió por la Presidencia de la República, con las siglas de Nueva Alianza, y hoy se ha convertido en una pieza clave, para bien y para mal, en el proceso de transformación del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Su llegada no es algo que tenga contentas a las pocas tribus que todavía sobreviven en el sol azteca; sin embargo, fue impuesto por la corriente que comanda Guadalupe Acosta Naranjo.

Fue incluido en el comité organizador de la Plataforma Futuro 21, el foro encargado de recolectar todas las propuestas, ideas y proyectos encaminados a la refundación del hoy debilitado perredismo.

A simple vista, parecería que su llegada fue una buena idea para contar con gente externa que ayude a rescatar al partido, pero no es así. Cada vez son más las corrientes y grupos que lo rechazan.

Un integrante de la dirección nacional colegiada describió más o menos así el perfil de Quadri: es pragmático, neoliberal y con tendencias proempresariales.

Para un perredista de hueso colorado –me dijo– no hay manera de transitar por esa vía. A lo más que puede aspirar su partido es a ser un instituto político socialdemócrata, pero no tecnócrata como lo ha planteado Quadri, una y otra vez.

Ésa es una de las principales razones por las que no confían en este personaje que, en su momento, fue muy cercano a Elba Esther Gordillo; pero también porque sienten que lo quieren usar como un caballo de Troya para apoderarse de lo poco que todavía queda en el partido.

Las diferencias entre él y dirigentes perredistas son cada vez más notorias en las reuniones de trabajo y los foros de cara a su Congreso Nacional, programado para el 31 de agosto y 1 de septiembre próximos.

Su visión neoliberal sobre temas sociales, particularmente los educativos, ha generado serias dudas entre sus nuevos compañeros de lucha.

No comparten su visión ni sus criterios teóricos, pero sobre todo la manera en la que creen que lo están utilizando para imponerlo como nuevo ideólogo y líder. Y es que algunos perredistas consideran que corrientes como la de Acosta Naranjo quieren aprovechar la debilidad del partido para incrustar a personajes alejados de sus principios.

Notan que Quadri no le llega ni a los talones a personajes que son emblema de la izquierda, llámese Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo o Heberto Castillo.

Lo ven a años luz de distancia de cualquiera de ellos y ni por equivocación, me anticipan, lograrán imponerlo como un baluarte, mucho menos como dirigente.

Pero de lo que dicen, a la realidad, hay una distancia importante, porque Quadri lleva la delantera como en la carrera de la liebre y la tortuga.

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Uno de los principales desafíos que tiene en este momento el PRD es lograr su refundación.

Definido esto, lo que sigue ahora es trabajar para no dejar caer su padrón de afiliados.

Calculan, con ánimo muy optimista, que su número de militantes llega a 400 mil en todo el país, por lo que su primer desafío es incrementar el número de afiliados y recuperar lo más que puedan antes de que cierre el año.

De manera paralela trabajarán en la refundación del partido, que pasa por la modificación de sus estatutos y, de ser necesario, hasta el nombre y el logotipo.

Ya rompieron con ese paradigma. Si han de sepultar el nombre y el símbolo del sol azteca, no escatimarán en nada.

Cada vez lo tienen más claro y están actuando en consecuencia, de eso no hay duda, el verdadero problema de este partido es terminar con aquellas corrientes que lucraron con la derrota, llámense Chuchos, Galileos, Vanguardistas, Progresistas, etcétera, etcétera.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Nada necesita tanto una reforma como las costumbres ajenas.

POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO

[email protected] 

@ALFREDOLEZ

 

edp

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