Puros vs. Impuros, la guerra de Morena

Grupos antagónicos han puesto en riesgo el proceso de sucesión en el partido insignia de la Cuarta Transformación

Alfredo González Castro A fuego lento / Heraldo de México/
Alfredo González Castro / A fuego lento / Heraldo de México /

Como si fueran pocos los problemas que debe resolver, al presidente Andrés Manuel López Obrador no le ayuda Morena, sus dirigentes y sus tribus, tanto, que están a punto de cancelar la renovación de su dirigencia nacional y llevar el proceso hasta el próximo año, no en noviembre, como estaba previsto.

Los conflictos internos y la falta de capacidad para tomar acuerdos, tienen al jefe del Ejecutivo con los pelos de punta y al partido sumido en una profunda crisis.

Algunos de los allegados del Presidente lo han escuchado muy molesto, y decir que mejor se cancele la elección.

Me cuentan que estalló después de los enfrentamientos registrados entre militantes de su partido el fin de semana en Michoacán, Jalisco, Zacatecas, Durango y Baja California.

Los morenistas se dieron hasta con la cubeta en las asambleas que servirían para elegir a sus representantes distritales, mismos que debían formar parte del Congreso Nacional, conformado por 300 integrantes.

En teoría, esos ilustres morenistas tendrían la encomienda de elegir a su próximo dirigente, si es que no cambiaba el método interno.

El proceso, sin embargo, no concluyó. Sólo fue posible seleccionar consejeros en una decena de entidades.

Todas las demás están a punto de ser canceladas, por lo menos es lo que pedirá este viernes Yeidckol Polevnsky.

Su argumento es que no hay condiciones para hacer las asambleas. Los reportes que ha recibido hablan del robo de computadoras, compañeras agredidas y saqueo de papelería. Sin embargo, otros militantes de Morena me contactaron para decirme que el pleito tiene otro origen.

En las asambleas que pudieron realizarse se eligieron consejeros distritales, y la mayoría de ellos son afines a Bertha Luján, una de las más fuertes aspirantes a la dirigencia.

Ése es el verdadero motivo para frenar las asambleas, porque como ninguna autoridad se ha pronunciado sobre el método de elección, lo más probable era que los 300 consejeros debieran elegir a su dirigente, y eso no conviene ni a Yeidckol ni a Mario Delgado, los rivales más fuertes. Lo que estamos viendo en Morena, me explican, es una guerra de puros contra impuros.

Los puros son aquellos militantes que se afiliaron al partido antes de noviembre de 2017, cuando ni en sus sueños más guajiros se imaginaban lo que iban a ganar. Se afiliaron y se la jugaron con AMLO.

Los impuros, dicen, son todos los advenedizos que se sumaron al partido, que ni militantes son y quieren tomar las riendas de Morena, marginando a los fundadores que, en su mayoría, apoyan la nominación de Bertha Luján.

Ahí es donde está el origen del conflicto. Lo que no se sabe es si el mandamás de Palacio Nacional tiene claro el diagnóstico.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: No me interesa la política. Mi lealtad está siempre del lado del fuerte.

POR ALFREDO GONZÁLEZ
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@ALFREDOLEZ


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