Puebla, prueba para Morena

En Morena se libró una lucha fratricida para elegir a quien será el candidato en Puebla

Alejandro_Cacho
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

A la hora de escribir esta columna aún no había humo blanco sobre quién será el candidato de Morena a gobernador de Puebla. Junto con la de Baja California, será la primera prueba de fuego al ADN de Morena. El 2 de junio sabremos si el partido en el poder tiene un gen democrático poderoso y está dispuesto a hacer y defender lo que tanto criticó y exigió siendo oposición.

El presidente López Obrador en su reciente visita a Puebla fue enfático. De entrada, prometió que no visitará el estado hasta que pasen las elecciones y que nadie se atreva a usar su nombre para beneficiarse políticamente. Recordó que los delitos electorales ahora son graves. ¿Qué significa esto? Que ya en estas elecciones de Puebla, el que cometa un delito electoral va a la cárcel sin derecho a fianza.

No fueron gratuitas las palabras de López Obrador. En Puebla se libró una lucha fratricida al interior de Morena para elegir a quien será su candidato a gobernador en estas elecciones extraordinarias. Se trata del choque de dos corrientes al interior del partido. Una, vanguardista, representada por el senador Alejandro Armenta y la otra, de izquierda radical, encarnada por Miguel Barbosa, quién ya fue derrotado en su intento para ser gobernador por la panista Martha Erika Alonso (qepd).

Ambos representan también dos visiones, dos generaciones y dos formas de hacer política. A Armenta, ya con experiencia exitosa en el servicio público, se le critica su reciente incorporación a Morena. Barbosa, con una larguísima trayectoria en la izquierda, se le critican varias cosas: nunca ha sido funcionario público, su radicalismo es considerado pasado de moda y su salud es una preocupación grave. En redes sociales circula un video donde se muestra a un Miguel Barbosa con enormes dificultades físicas. Se le ve caminar con torpeza, ayudado por un joven asistente. Se ha desvanecido en actos públicos y, dicen, su visión y audición están muy disminuidas por la diabetes que padece. No olvidemos que en 2013 hubo necesidad de amputarle un pie también por la diabetes. Hay quienes temen que su salud sea demasiado frágil para soportar la exigencia de un gobierno. A pesar de tener prácticamente en la bolsa el triunfo electoral en Puebla, Morena se juega mucho más que una gubernatura.

Muchas miradas apuntan al senador y líder del sindicato minero, Napoleón Gómez Urrutia, como el orquestador de la inestabilidad laboral en Tamaulipas. Tres plantas siderúrgicas anunciaron que cerrarán operaciones y se van de Matamoros.

Gómez Urrutia contraatacó con un video. Acusó al diario Reforma de emprender una campaña de desprestigio para descarrilar el proyecto de nación de AMLO. Acusó a unos cuantos empresarios de financiar esas campañas. No quieren que cambien los privilegios que han acumulado. La guerra está declarada, será intensa y prolongada.

 

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