PT, un extraño aliado

La joven coordinadora petista destaca por apoyar al gobierno Nicolás Maduro

Esperanza Barajas / Primer Cuadro / Heraldo de México
Esperanza Barajas / Primer Cuadro / Heraldo de México

El Partido del Trabajo (PT) tiene en el Congreso de la Ciudad de México a Circe Camacho como su coordinadora. La joven legisladora parece formada bajo el estilo de Gerardo Fernández Noroña, es un nuevo cuadro de la izquierda, que difícilmente logra el respaldo de los suyos y fiel apoyadora del proyecto bolivariano en Venezuela.

Con el respaldo de Alberto Anaya, la diputada logró la coordinación del grupo parlamentario, lo de menos era su inexperiencia, finalmente era la única de extracción petista, las otras cuatro fueron acuerdos políticos con diferentes expresiones.

Una vez integrado el pleno, el grupo parlamentario de Morena les envió a Jesús Martín del Campo a la fracción petista y de esa manera garantizar el control de los dos órganos de gobierno del Congreso, la mesa directiva y la Junta de Coordinación Política.

Sin embargo, Jesús Martín del Campo nunca se ha reunido con las legisladoras del PT, ni acuerda con ellas el sentido de las votaciones, ni los posicionamientos políticos, aunque en estricto sentido nadie lo hace.

Si se veía a la bancada de Morena como Montessori, en el PT parecen graduadas en ese sistema, cada una jala por su lado, no han tenido una reunión plenaria, no integraron juntas la agenda legislativa, la decisión fue de una persona.

Cuando inició la legislatura, Circe Camacho les indicó que ya había contratado al equipo de asesores para el trabajo de todas en comisiones, se trataba de unos 25 jóvenes y de inmediato sus compañeras le pusieron un freno, porque como coordinadora se estaba extralimitando; al final se quedó con un grupo de alrededor de 10.

Tampoco el PT ha logrado funcionar como el aliado ideal de Morena, pues no son cinco votos incondicionales a la instrucción de la mayoría, un tanto por falta de operación política en el Congreso de la Ciudad de México, y otro porque los acuerdos en torno a asuntos importantes se toman en otro lado.

Al inicio de la legislatura, le dijeron a la lideresa petista que iban a darle tres espacios en las unidades administrativas del Congreso.

Se trata de los cargos que todos quieren porque tienen los salarios más altos después de los diputados.

Circe Camacho así se lo comunicó a sus compañeras, muy ingenuas todas se pusieron a buscar perfiles entre sus equipos y enviaron las fichas curriculares, pero al final sólo vieron cómo esos ocho espacios se los repartieron entre las cuotas de Morena.

Este engaño, más el reparto de oficinas, generó molestia interna, en las pocas conversaciones que han tenido juntas, la coordinadora les ha hablado de presionar a su aliado; las demás le sugirieron negociar.

Hace unos días, Circe Camacho les compartió las fotos de su visita por la Republica Bolivariana de Venezuela para apoyar a Nicolás Maduro Moros, igualito al estilo de Noroña, la legisladora llama la atención, pero no aglutina.

Por el momento el Partido del Trabajo es un aliado de chocolate.

 

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