Primo carnera: el segundo gigante

Una carrera que tuvo momentos de gloria en el boxeo, aunque también probó suerte como luchador

Se llamaba Primo Carnera, era italiano y poseía
un físico impresionante. Ilustración: Allan G. Ramírez
Se llamaba Primo Carnera, era italiano y poseía un físico impresionante. Ilustración: Allan G. Ramírez

Se llamaba Primo Carnera, era italiano y poseía un físico impresionante, tanto en estatura como en músculos. En la mejor época de su vida, en términos generales, pesó 260 libras y, contra lo que muchos pensaron, llegó a ser campeón mundial de peso completo.

Su talla de dos metros con tres centímetros era cercana a la de uno de sus predecesores en el trono: el norteamericano Jess Willard, quien lo superaba con dos pulgadas, según los registros con los que se cuenta desde que la revista The Ring empezó a llevarlos, a partir de la década de los 20.

En torno a este coloso se tejieron las más disímbolas historias, tanto en Francia, que fue su primera escala hacia la gloria y el dinero, como en Estados Unidos, en donde vivió la mejor parte de su existencia. En un principio se le denigró. Entre otras cosas se decía que muchas de sus peleas estaban arregladas. Esto es, que se pagaba a los adversarios para que se dejaran ganar. Cuando enfrentó a Ernie Schaaf y lo noqueó en 13 rounds, de inmediato muchos dijeron que éste había sido comprado. Infortunadamente Schaaf murió por los golpes recibidos y desapareció la desconfianza; todos terminaron reconociendo al italiano como un peligroso y buen peleador, lo que en realidad fue.

Carnera logró derrotar a muchos de los más notables elementos de su tiempo. Algunos de ellos fueron Jack Sharkey, Tommy Loughran, King Levinsky, Paulino Uzcudun, Ernie Schaaf, Ray Impelletiere y muchos más a todo lo largo y ancho de la Unión Americana, siempre dejando constancia de su poder físico y de lo que aprendió cuando lo obligaron a dejar el estilo rudo, con el que llegó a hacer campaña en los cuadriláteros estadounidenses, tras haber peleado en diversas partes de Europa.

En el pasado quedaron sus apariciones en circos de París como hombre fuerte, ocasionalmente como luchador, o bien estableciendo comparaciones de fortaleza con otros hombres, y hasta con animales.

Primo Carnera vio la primera luz en Sequals, Italia, muy cerca de Udine, el 25 de octubre de 1906. Esta aldea lo vio partir jovencito dentro de una despedida fría. A pocos importó el que saliera a buscar mejores horizontes, y otros no se dieron cuenta de que se iba. Años después la gente de la misma población, a partir de 1933, lo reconoció indiscutible y unánimemente como Primer Ciudadano y el hombre más destacado nacido en aquella localidad.

Su primer mánager fue Léon Sée, promotor y entrenador parisino, quien pronto vio que el joven aspirante a pugilista tenía posibilidades de ser una figura prominente en el boxeo. No importaba que su estilo no contara con los recursos técnicos necesarios. Se conformaba con el físico impresionante y la tremenda pegada mostrada por aquel joven recién llegado del sur.

Cuando aún se encontraba en El Viejo Continente, el mismo peleador intuyó que su futuro se hallaba en Estados Unidos, y tomó la decisión de cruzar el Atlántico, después de haber subido a escenarios europeos poco más de una docena de veces, etapa en la que solamente perdió dos batallas, una de ellas por descalificación.

En América dirigieron la parte importante de sus actuaciones en el ring hombres como Frank Churchill, Billy Duffy y Walter Friedman, quienes le dieron a ganar muchos dólares, que el personaje que nos ocupa no supo administrar adecuadamente.

Primo conquistó el campeonato mundial de peso completo el 29 de junio de 1933, poniendo fuera de combate a Jack Sharkey. Llegaron hasta él tiempos de gloria y abundancia, y perdió la corona en su segunda defensa, la que hizo frente a Max Baer, el 14 de junio de 1934, en Nueva York. Fue aquello un choque tremendo, según atestiguan crónicas de la época. Todo terminó en el asalto 11. Tras esto, continuó combatiendo en la primera fila, ganando y perdiendo. Fue una de las víctimas del inmortal Joe Louis, cuando éste iba hacia el trono de la división grande.

Después se convirtió en luchador profesional, espectáculo en el que no le fue del todo mal. Su físico se presentaba ideal para desenvolverse contra los mejores. Nunca concedió ventajas, y también dentro de esa disciplina fue un elemento estelar.

En el mejor de sus momentos entre las cuerdas, optó por tomar la nacionalidad estadounidense. Sin embargo, cuando se quebrantó su salud, viajó hasta su tierra natal, Sequals, en donde falleció el 29 de junio de 1967, a los 60 años.

El actor Humphrey Bogart fue el protagonista de la película Más dura será la caída, obra escrita por el periodista Budd Shulberg, filmada en Hollywood, e inspirada en capítulos de la carrera de Carnera.

Por: Víctor Cota

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