El Heraldo de México

Primero los usuarios

Las nuevas empresas han asumido riesgos en búsqueda de mejorar los servicios, por lo que las reglas deberán balancear los incentivos

Javier García Bejos / El Heraldo de México

En la economía moderna, no cabe duda que la era de las plataformas digitales para atender los deseos de los consumidores llegó para quedarse.

Ante fallas de mercado que se habían arrastrado por décadas, diversas propuestas, visionarias e innovadoras, han ido corrigiéndolas gracias a la aceleración tecnológica. Al final, estos desarrollos están permitiendo que consumidores y servicios se encuentren más fácilmente, cuando la conexión dentro de los mercados por medios tradicionales no era la más eficiente.

Liderando la revolución, están empresas como Uber o Airbnb. Cada una está modificando para siempre la manera de entender mercados que, al ser tan amplios, no destruyen a su competencia, sino que simplemente multiplican la capacidad de atender distintos órdenes de demanda. Del mismo modo, Amazon y Netflix están transformando la forma en que entendemos el entretenimiento.

Otro mercado con un potencial de crecimiento enorme es el del transporte. En nuestra ciudad, que pierde productividad debido a la aglomeración de vehículos y la insuficiencia de vialidades, se requieren nuevas ideas que favorezcan la movilidad eficiente de las personas.

Si a esto sumamos la inseguridad en el transporte público y los largos traslados, el que existan servicios que te permitan programar viajes y moverte con seguridad y rapidez debería ser una buena noticia.

Un ejemplo de esta transformación en la movilidad capitalina es Jetty. Desde 2017, esta plataforma de transporte colectivo ha proporcionado más de 350 mil viajes, conectando zonas de la ciudad que carecen de infraestructura de transporte masivo.

Siendo más barata que los aplicativos de taxi privado y más segura que la oferta pública, esta alternativa ha sido fundamental para reducir la congestión en las zonas en donde opera. El valor de modelos como éste está en la inclusión.

En lugar del desplazamiento, el incorporar a transportistas permite construir un piso parejo, ampliar el potencial de crecimiento y motivar la modernización y profesionalización de los servicios. Ante las necesidades que se tienen en la Ciudad de México, y reconociendo que el transporte concesionado es insuficiente, es indispensable impulsar productos que inspiren confianza y mejoren la experiencia sobre la movilidad.

Ante cualquier irrupción, siempre entra el tema de la regulación.

Sin duda es un reto grande, debido al tamaño del mercado, pero al final, lo que más debe importar es el bienestar del usuario.

Las nuevas empresas han asumido riesgos en búsqueda de mejorar la calidad de los servicios, por lo que las reglas del juego deberán balancear los incentivos a la innovación sin dejar a un lado la protección del interés público.

Al final, frente a productos estancados, lentos e inseguros, tenemos en las manos la posibilidad de impulsar la propuesta que va hacia adelante, mirar al futuro y buscar resolver problemas para el consumidor.

 

colaborador

@jgarciabejos