Primera baja en el gabinete

Lo más grave de la renuncia de Germán –ya de por sí importante en cuanto a la pluralidad del gabinete- son sus razones

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

-¿Por qué me invita a mí?– le preguntó Germán Martínez a Andrés Manuel López Obrador, en un momento de la conversación que sostenían en la casa del tabasqueño.

-Porque quiero gobernar, no dividir al país –respondió AMLO–. Quiero reconciliar a los mexicanos. El país está muy enojado. No quiero perder el tiempo de mi gobierno en actos espectaculares.

Aquella noche de febrero del año pasado, el ex panista –según relató en Nexos tres meses después– salió de Tlalpan con la idea de que el hoy Presidente de la República no era el lobo feroz que busca devorar empleos, inversiones y llamar a pogromos de panistas o priistas.

Decidió entonces apoyar a Andrés Manuel.

El apoyo de Germán significaba para AMLO arrebatarle al PAN no sólo una gran figura –fue ex presidente del partido con Felipe Calderón–; implicaba también un golpe fuerte para Ricardo Anaya; pero sobre todo, abría el abanico de Morena a personajes ajenos a sus clásicos seguidores.

Simbolizaba una carta de apertura a otras corrientes; un guiño para el ala de la derecha y empresarial. Ayudaría a crear confianza en esos sectores tan reacios hacia López Obrador.

Esto último, precisamente, es quizás lo más importante que pierde el Presidente con la renuncia de Martínez: la pluralidad en su gabinete y la ya de por sí mermada confianza de algunos sectores sociales.

Y si uno añade las razones que esgrime el de Michoacán en su carta para renunciar a la titularidad del IMSS, peor aún. Porque lo que argumenta Germán –las acusaciones a Hacienda por su injerencia perniciosa y la tan mal llevada austeridad republicana, al grado de poner en peligro a la misma institución- afecta no sólo al IMSS, sino a casi todo el gabinete.

La mayoría de los secretarios no se atreve a hablar. Aguantan agachados los recortes draconianos y las injerencias de Hacienda. Llenan de papeles, solicitudes, preguntas y dudas, los escritorios de quienes habrán de guiarlos por los laberintos burocráticos y siguen a la espera de recibir partidas y de cubrir vacantes.

El elefante no sólo está reumático, como acusa Andrés Manuel. El elefante, además, está paralizado de miedo.

Germán Martínez –creyente a pie juntillas de la ley y quizá uno de los miembros del gabinete más ajeno a los morenistas–, ante lo que ve venir, es el primero en tirar la toalla; el primero en negarse a jugar el papel de florero.

A saber si el Presidente reflexionará en serio sobre el mensaje de esta renuncia. Por lo pronto, entre risas, ha comentado a los reporteros: Es la primera, pero van a haber otras.

***

GEMAS: Obsequio de la Secretaría de Hacienda sobre la renuncia de Germán Martínez: Entendemos la relevancia de la nota. Y que se sumen a la solicitud de respuesta oportuna. En estos momentos hay un proceso de análisis de la información existente.

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@MARTHAANAYA

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