PRI, pobre debate

Un debate tú a tú entre Alito y Ortega hubiera sido mejor, de mayor altura, que lo que vimos el miércoles por la noche

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Los priistas dejaron mucho que desear en el debate que sostuvieron el miércoles por la noche, en pos de la dirigencia nacional de su partido.

El exgobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, Alito, quiso parecer superior, acomodarse más allá del bien y del mal, en tanto sus contrincantes se jalaban de los cabellos, pero no le funcionó.

Ivonne Ortega no se dignó responderle una sola de sus provocaciones a Lorena Piñón. E hizo bien la ex gobernadora yucateca, pues fue más que evidente, que la veracruzana estaba ahí para hacerle el juego sucio a Alito.

Ahí quedó más que claro por qué fueron tres, y no dos (sólo Alito e Ivonne) o cuatro (si añadimos a Ulises Ruiz), los candidatos que lograron romper los candados para convertirse en candidatos a la presidencia del PRI.

¿Había necesidad de eso cuando el campechano cuenta con el apoyo público de los gobernadores de su partido? ¿No habría sido mejor, de mayor altura, un debate tú a tú entre Ivonne y Alito? En cuanto al desempeño durante el debate, las características de ambos fueron distintas: la de Yucatán lució fresca y ágil, en tanto que el campechano se notó impostado y envarado.

Sobre los temas de fondo poco hay que rescatar de uno y otro, aún y cuando las preguntas fueron buenas, sencillas y daban pie a lucirse con las respuestas y entrar a fondo de los temas si lo deseaban. Nada de eso ocurrió.

Alito con dificultades pronunció una enredada ideología de orden social-demócrata que seguirá el PRI, si llega a ser su dirigente, mientras que Ivonne dispuso que eso –además de causas y alianzas- lo determinaría la militancia en una gran asamblea. ¿Qué harían con los sectores y las organizaciones adherentes? La ex secretaria general del PRI resumiría su respuesta en una palabra: ¡Fortalecerlos!

Su contrincante consideraría que ahí está la fuerza del partido, pero que había que replantear el papel que van a jugar a futuro. No hubo más. Porque cuando la yucateca puso sobre la mesa el tema de los gastos de campaña (en su caso: un millón 443 mil pesos hasta el momento), del otro lado no hubo respuesta.

Silencio también recibió Ortega ante la invitación que hizo para dar entrevistas en sus propias casas (en alusión a la mansión de Alito) para ver cómo son, cómo viven y quiénes son realmente cada uno. Moreno Cárdenas respondió a las puyas y provocaciones de su compañera de partido echándole en cara que hubiera abandonado al PRI cuando más la necesitaban –en la campaña presidencial de Meade-, yéndose cuatro meses a Londres.

Ivonne alegó que no fueron cuatro meses sino tres semanas, y que a ella el equipo del candidato le pidió que no apareciera, por lo que aprovechó para irse a estudiar.

Ahí la pescó Piñón y le asestó el golpe más duro: Cuando un candidato presidencial te pide que te escondas, está muy cañón.

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GEMAS: Obsequio de Porfirio Muñoz Ledo: Esperemos que la Cuarta T no vaya a convertirse en un cuarto trancazo.

POR MARTHA ANAYA 

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@MARTHAANAYA

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