PRI, los huesos del dinosaurio

El Partido Revolucionario Institucional es un zombie. Está muerto por fuera, pero camina. Lento, pero aún se mueve

Manuel_López_San_Martín
Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México

El PRI es un zombie. Está muerto por fuera, pero camina. Lento, pero aún se mueve. Respira. Casi arrastrándose cruzó su aniversario 90 en febrero y, entre renuncias y denuncias de dados cargados, se encamina a la renovación de su dirigencia.

Decir que el tricolor está sumido en una crisis es todo menos novedad. Lo llamativo es que, aun habiendo pasado su peor elección presidencial el año pasado y luego de vivir comicios en los que fue simple testigo este año, llegó en tercer lugar –de tres– en la elección de gobernador en Puebla y en quinto –de seis– en Baja California, donde estuvo a 13 mil votos de perder el registro, haya quienes se peleen los huesos del dinosaurio.

La decisión de José Narro de abandonar la contienda por la dirigencia del partido y ya encarrerado, renunciar al PRI, fue todo menos sorpresa. Se trata ya no de crecer, sino de conservar lo que tienen. Atrincherarse en los territorios donde son gobierno. En esa batalla interna hay un grupo que ya se ha hecho del control del partido y lleva como candidato a Alejandro Moreno Cárdenas, Alito.

Lo que está en juego es el manejo de un partido que, si bien, electoralmente luce noqueado y en la lona, en los hechos sigue siendo el que más gubernaturas tiene, 12. La mayoría de ellas, siete, irán a elección en 2021. Campeche, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas tendrán comicios en un par de años. De eso se trata la elección interna en el tricolor: ¿quién llevará mano en las candidaturas a esos gobiernos?

Por eso en el PRI hay cargada. No es un secreto. Diez de los 12 gobernadores han cerrado filas y tienen candidato: Sólo dos mandatarios estatales, Omar Fayad, de Hidalgo, y Claudia Pavlovich, de Sonora, han sido resistentes en apoya a Alito. Fayad, porque no quiere a su paisana Carolina Viggiano, la compañera de fórmula de Moreno Cárdenas, creciendo y en la ruta de sucesión para la gubernatura; Pavlovich, porque le debe lealtad a Manlio Fabio Beltrones, quien empujaba a Narro. Pero ambos terminarán respaldando a Alito, porque su candidatura amenaza con ser una aplanadora que arrase con 80% de los votos. Nadie querrá quedarse con el bando de los derrotados.

La otra variable de la cargada, además de las sucesiones estatales, pasa por quién llevará mano en la relación con el gobierno de López Obrador y la construcción de eventuales acuerdos que detengan el proceso de extinción priista.

Mañana es el registro de candidatos del PRI y el 11 de agosto se elegirá a la nueva dirigencia, pero en realidad la elección ya fue. La suerte del tricolor está echada.

Off the record: Lo de José Narro estaba cantado. En estas Definiciones adelantamos el lunes 10 de junio, junto con la convocatoria de la elección para renovar la dirigencia del PRI, que el ex rector de la UNAM abandonaría la contienda. Pasada la elección, y una vez que Moreno sea electo presidente del partido, Ivonne Ortega también se iría del tricolor.

Por Manuel López San Martín

¿Te gustó este contenido?