Presupuesto educativo: ¿dónde están las prioridades?

El gobierno ha fundado la narrativa de su contrarreforma educativa en la necesidad de reconciliarse con los maestros y revalorizar su posición en la sociedad

Cynthia López Castro/ Diputada Federal por el Partido Revolucionario Institucional / Opinión El Heraldo de México.
Cynthia López Castro/ Diputada Federal por el Partido Revolucionario Institucional / Opinión El Heraldo de México.

Mientras nos disponemos a votar el Presupuesto 2020 en la Cámara de Diputados, y las bancadas gobiernistas se aprestan a recurrir a la mítica aplanadora, vale la pena reflexionar sobre dónde están las prioridades en materia educativa. Si bien el gasto educativo general presenta un incremento marginal, apenas suficiente para compensar la inflación, la distribución de estos recursos presenta características preocupantes.

Una, es que los recursos a programas federales sujetos a gastos de operación se reducen casi 30%, mientras aumentan los recursos a los nuevos subsidios, que pueden ejecutarse con mayor discrecionalidad y menos rendición de cuentas. Es la expresión presupuestal de la vocación de control arbitrario del gobierno sobre los asuntos públicos, y su desconfianza en cualquier tipo de técnica de gobierno y diseño de políticas públicas.

Los recortes más dramáticos se presentan en programas federales que funcionan mediante participaciones a los estados, y que han generado resultados verificables en los últimos años: el Programa Nacional de Inglés, las Escuelas de Tiempo Completo y el Programa de Fortalecimiento de la Calidad Educativa. Los recortes en estos programas oscilan entre 33% y 50%, y las afectaciones se sentirán en miles de escuelas. Los más afectados son los niños, y sus familias que ven reducidas las oportunidades que reciben en la escuela. Resulta difícil comprender el tamaño de los recortes en los rubros de formación inicial y continua de los maestros.

El gobierno ha fundado la narrativa de su contrarreforma educativa en la necesidad de reconciliarse con los maestros y revalorizar su posición en la sociedad, y sin embargo, esto no se nota a la hora de repartir los dineros. Se trata del segundo año consecutivo en que el gobierno recorta más de 50% los recursos para la formación de maestros; en consecuencia, el presupuesto programado para este rubro el próximo año es menor a un tercio de lo que fue en 2018. Los subsidios para las Escuelas Normales, donde se forman los futuros maestros, han sufrido un recorte aún más drástico en el mismo periodo de tiempo, al pasar de 715 a 250 mdp entre 2018 y 2020.

Finalmente, llama la atención la virtual eliminación del Programa para la Expansión de la Educación Media Superior y Superior, que sufre un recorte de 98%. Este programa ha sido uno de los más consistentes y eficaces para avanzar hacia la meta de la universalización del acceso a la educación media superior y ampliar la cobertura en educación superior.

Su desaparición va a contracorriente de la meta nacional de lograr la universalización de la educación media superior y de la obligación asumida por el gobierno de brindar educación superior obligatoria. Es evidente el doble discurso entre la supuesta prioridad de la educación de los jóvenes y el drama de los miles de maestros, jóvenes, niñas y niños.

Prioridad que no se ve reflejada en el presupuesto es pura demagogia, y en materia educativa queda claro que el gobierno no está dispuesto a poner el dinero donde pone la palabra.

POR CYNTHIA LÓPEZ

DIPUTADA FEDERAL POR EL PRI

eadp

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