Presidentes en campaña

El problema de fondo es que el modo campaña de ambos presidentes, el de México y el de EU, nos está saliendo caro

Verónica Ortiz / Ventana política / Heraldo de México
Verónica Ortiz / Ventana política / Heraldo de México

El acuerdo alcanzado la semana pasada entre los secretarios Ebrard y Pompeo fue una clara victoria para Donald Trump. Cierto es que el canciller mexicano logró salvar la amenaza de los aranceles que entrarían en vigor estos días. Pero la crisis migratoria que le sirvió a Trump para doblar a México fue de manufactura nacional.

Ante la coyuntura, Ebrard asumió los costos y contuvo un daño mayor. De hecho, no tenía alternativa frente a las apabullantes cifras de las contrapartes estadounidenses. Más de 144 mil migrantes detenidos en mayo y 553 mil en los primeros cinco meses de la administración de López Obrador. La irresponsable apertura de la frontera sur, sin tener las capacidades, o peor aún, recortándolas, para manejar los crecientes flujos migratorios, provocó una emergencia que no existía.

Al tema migratorio se sumó el de las calificadoras Fitch y Moody’s que bajaron la nota y perspectivas respecto de Pemex y la deuda soberana. En este caso también, las decisiones del gobierno mexicano provocaron el desenlace y así, el deterioro financiero más la inmigración desbordada nos pusieron en charola de plata frente al presidente de EU.

El problema de fondo es que el modo campaña de ambos presidentes nos está saliendo caro. El de Donald Trump es inevitable; como ocurrió en 2016, volveremos a ser rehenes de su agresividad rumbo a la reelección. El de AMLO, urge sacudirlo con golpes de realidad y cuantificando el precio de las obsesiones.

Con este escenario, y dado que el acuerdo simplemente nos ganó tiempo, convendría tomar providencias de cara a lo que viene.

Frente a Trump, pasar a la ofensiva. La razón que pudo desactivar la aplicación del 5% fue la presión interna de productores, legisladores y gobernadores (Republicanos incluidos) respecto de las pérdidas económicas para EU y la segura respuesta de México con aranceles compensatorios, como se hizo en 2018.

También las acciones legales por violación a reglas de OMC, del TLCAN vigente y abuso de facultades de emergencia económica.

AMLO, por su parte, metió reversa y cambió el rumbo en materia migratoria, pero ahora festeja como si hubiera pasado el peligro y no hubiera daño.

Alguien debería hacerle las cuentas de las innecesarias crisis y pasarle la advertencia del subgobernador de Banxico, Jonathan Heath: El peligro de los aranceles es una amenaza latente no por 45 días, ni siquiera por el año y medio que Trump estará en campaña, sino un riesgo permanente mientras esté en el poder.

En su júbilo por el acuerdo suscrito con EU, ¿se dará cuenta el presidente López Obrador de la cruel paradoja en que estamos? Si los compromisos contraídos dan resultados, estaremos validando el discurso antimexicano de Donald Trump y la efectividad de sus ultimatums. Si no dan resultados, tenemos los aranceles apuntando hacia nosotros. Y, en ambos casos, el único juez será Trump.

POR VERÓNICA ORTIZ

VERÓNICA ORTIZ

@VERONICAORTIZO

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