Presidente disruptivo, país estremecido

Entendamos que el titular del Ejecutivo está produciendo una ruptura brusca y que eso conlleva nerviosismo. La justificación que han dado muchos es que el frenón a la economía es típico de los inicios de sexenios . La diferencia ahora es que es disruptiva, y lo brusco estremece

Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México
Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México

Dos palabras definen hasta ahora el actuar del presidente Andrés Manuel López Obrador: disruptivo y simplificación. Ahí su éxito hasta ahora con el pueblo de México, y ahora, con los empresarios, al menos del sector energético.

Interpretaciones van y vienen. La conveniencia del acuerdo para México la dirá el tiempo. Lo urgente es romper la inercia del estancamiento económico con una acción que, como dicen las leyes de la física, provoqué una reacción de la misma intensidad y con la misma fuerza.

Carlos Slim hizo suya la responsabilidad en el podio más escuchado de México. Otros han hecho la innecesaria salutación de inversión en discurso ante lo sucedido en Palacio Nacional, y poco vemos de la necesaria inversión en acción.

En este espacio hemos insistido una y otra vez en que en economía el y sin embargo se mueve empieza con las percepciones y para mover las percepciones hay que hacer estrategias de comunicación que respondan a la coyuntura y que vengan sostenidas por hechos reales. Nota mental: ya no se habla igual que antes, menos se actúa.

En México la coyuntura empieza a ser sinónimo de lo que señale el Presidente, empezando por la mañanera, sin embargo lo importante está en su estilo y actuar.

Si tan sólo ocupáramos nuestro tiempo en observar su patrón de toma de decisiones y escucháramos lo que dice y no lo que queremos oír, nuestro país estaría menos estancado.

Entendamos de una vez que el titular del Ejecutivo está produciendo una ruptura brusca y que eso conlleva nerviosismo. La justificación que han dado muchos es que el frenón a la economía es típico de los inicios de sexenios. La diferencia ahora es que es disruptiva y lo brusco estremece.

A esto hay que agregar que para entender al Presidente hay que estar claros de que su forma de pensamiento o estructura mental simplifica la cosas y las ve en el presente.

¿Bueno o malo? Es lo que hay y lo que se votó. Bueno si tomamos decisiones en función de eso, malo si nos seguimos peleando con la realidad que está creando el mandatario.

Ante esto los mercados, los empresarios y los corporativistas deben de dejar de ser tan automáticamente reactivos. Les hacen daño a sus propias inversiones y ponerle de nombre incertidumbre en lugar de cautela genera complicidad en el estancamiento económico.

En el acuerdo con el sector energético hay una señala: un mayor plazo de inversión de los privados. El desacuerdo no es con la iniciativa privada, es con quienes hacen negocio pensando únicamente en sus cuentas bancarias y no en México.

POR ÓSCAR SANDOVAL

*Consultor. Socio de 27 Pivot

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@OSANDOVALSAENZ

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