Presidente de todos los mexicanos

Su reacción en contra de los que critican sus iniciativas ha sido la descalificación, la burla y la ofensa

Demetrio_Sodi_
Demetrio Sodi / Colaborador / Heraldo de México

El próximo sábado López Obrador se convertirá en presidente de la República. Va a ser presidente por seis años, por lo que a todos nos conviene que le vaya bien para que le vaya bien a México y a todos los mexicanos.

Estos cinco meses como Presidente electo han sido de claroscuros.

Después de la elección, adoptó un discurso moderado que dio confianza, esa estrategia duró poco y en los últimos dos meses se ha dedicado nuevamente a confrontar a cualquiera que no esté de acuerdo con él. Su reacción en contra de los que critican sus iniciativas ha sido la descalificación, la burla y la ofensa.

Parece que no se da cuenta que va a ser presidente de todos los mexicanos y sigue provocando como si estuviera en campaña.

Sus pseudoconsultas han dividido a la gente ya que se han organizado sólo para legitimar sus programas.

En la consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de México se dio información falsa sobre la compatibilidad de Santa Lucía y el aeropuerto actual, sería una irresponsabilidad iniciar esa obra sin contar con estudios de fondo sobre el tráfico aéreo.

En la consulta del fin de semana pasado, la respuesta obvia a los 10 programas era , por la falta de información y dudo que los 950 mil participantes sean reales y no sólo una invención de los organizadores. Bienvenidas las consultas, pero como se han llevado a cabo, son una burla para 99% de la población que no participa en este tipo de ejercicios.

Su propuesta de la Guardia Nacional contradice lo que ofreció en campaña y la gran mayoría de la gente se opone a entregar en forma definitiva la seguridad pública a las Fuerzas Armadas.

Por otro lado, su decisión de dar facultades a los superdelegados en cuestiones de seguridad ha unificado a la mayoría de los gobernadores que se oponen a la medida.

A todo lo anterior, hay que sumarle la falta de control sobre los legisladores y futuros funcionarios de Morena, sus iniciativas de eliminar las comisiones de los bancos, utilizar las reservas del Banco de México, eliminar las Afores, destituir a los gobernadores y nacionalizar las minas han provocado no sólo la fuerte caída del peso y de la Bolsa Mexicana de Valores, sino la desconfianza entre los inversionistas y las calificadoras internacionales. De nada sirve que el futuro secretario de Hacienda las desmienta, el miedo entre ciertos grupos sociales y los inversionistas a nivel nacional e internacional está en el propio López Obrador y en los programas e inversiones que quiere llevar a cabo.

De continuar las cosas como van, se ve un primer año de gobierno muy complicado con una reducción en el crecimiento y la inversión.

Hace muchos años que, al inicio de un sexenio, la gente no estaba tan polarizada y dividida como lo está ahora entre los que apoyan incondicionalmente al futuro presidente y los que lo ven como una seria amenaza para nuestra democracia y nuestra economía.

Su discurso de toma de posesión va a ser definitivo para recuperar la unidad y la confianza o para polarizar y dividir aún más al país.

Un discurso populista, como el que seguramente dará, va a crear más temor y sólo un mensaje de reflexión y rectificación, sobre todo en cuanto al Nuevo Aeropuerto de Texcoco, puede ayudar a ir recuperando la confianza que ha ido, perdiendo en estos cinco meses de Presidente electo.

 

@demetriosodi

 

 

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