¿Preparados para internet de las cosas?

Sí y no. Existen redes, tecnologías, empresas con aplicaciones y modelos de negocio. Esto es lo que falta...

Internet no sólo conecta personas, también máquinas.

Celebramos el Día de Internet con 70 millones de usuarios en México, 6 por ciento más que en 2015. Pero el siguiente paso se llama internet de las cosas: conectar dispositivos y equipos entre sí sin intervención humana.

Por: Jorge Bravo

Para dimensionar internet de las cosas, actualmente existen 7.8 mil millones de celulares en el orbe, más que la población mundial. Se calcula que en 2020 habrá 50 mil millones de dispositivos conectados. También se le llama Internet de todo, porque todo estará conectado, desde las personas a través de sus gadgets, el hogar, los vehículos, fábricas, industrias y, desde luego, ciudades.

Pero así como faltan políticas públicas para que los otros 50 millones de mexicanos tengan acceso a internet, asimismo se requieren iniciativas para que la conectividad detone el crecimiento económico y la automatización de los procesos productivos.

El internet de las cosas no es ciencia ficción ni futurismo. Piense en situaciones de su vida cotidiana. ¿Asaltaron su domicilio? Puede instalar una videocámara y monitorear a distancia su patrimonio desde el smartphone. Podrá prevenir otra intromisión o se enterará en tiempo real, avisar a las autoridades e identificar a los maleantes.

¿Tocan a su puerta para medir la luz? ¿Desconfía del personal? Tiene razón. Las empresas de electricidad, agua o gas pueden instalar medidores conectados y obtener a distancia su consumo, sin molestarlo en su hogar. La factura puede llegar a su móvil y pagar a través de él.

¿Robo de combustible en ductos de Pemex? Existen sensores que alertan en tiempo real el ilícito, cómo, cuándo, dónde y quién lo realiza, porque se puede grabar. A las fuerzas de seguridad les llegan las alertas al instante.

¿Los semáforos siempre están desentronizados? Existen semáforos inteligentes que cambian de señal para no estar detenidos en el crucero gastando tiempo, gasolina y avanzar rápido y seguro.

El internet de las cosas tiene muchos otros usos. El vehículo autónomo es otro; países como Estados Unidos y Alemania ya legislan porque en el futuro inmediato los autos particulares, las flotillas y el transporte público se conducirán vía internet.

¿Estamos preparados? Sí y no. Existen redes, tecnologías, empresas con aplicaciones y modelos de negocio. Falta que los gobiernos federal, estatal y municipal tengan la visión para impulsarlo. Desde ya los servicios públicos se pueden prestar o facilitar a través de la red. No hacerlo significa un control político sobre los ciudadanos.

Vienen las elecciones de 2018 y con ellas la oportunidad de liderazgos digitales. Si los impuestos se pueden pagar vía internet, si los candidatos modernos regalan tarjetas de débito con beneficios, ¿por qué no vislumbran la digitalización y conectividad plenas de México?

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