Preocupa estilo de gobierno

López Obrador cree en mantener un saludable balance fiscal y prometió no elevar impuestos, pero...

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México

Desde el exterior, la principal preocupación sobre México es lo que se ve ahora como el carácter unipersonal de la toma de decisiones.

Especialistas del Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York expresaron hace unos días su preocupación por la concentración de poder en el Presidente, en un estado ya fuerte, y lo que consideran como daño a la democracia en México. Ahora, analistas geopolíticos hacen la misma consideración.

Escuchar lo que (el presidente Andrés Manuel) López Obrador dice y entender lo que realmente quiere será crucial en orden de saber cual será la dirección política, al margen de lo que digan los más moderados y pro-libre mercado miembros del gobierno, indicó un reciente análisis de la empresa de evaluación geopolítica Eurasia Group.

La percepción es que menos que consejeros capaces de influir en las decisiones del Presidente, los miembros del gabinete y los líderes del movimiento Morena, el partido de gobierno, son ahora sobre todo implementadores de las políticas del mandatario, que los corregirá públicamente.

Esto es especialmente cierto en temas que son de máxima prioridad para López Obrador, como programas sociales, infraestructura, política de energía e impuestos, señaló.

El análisis de Eurasia Group es sólo la expresión más reciente de las preocupaciones despertadas, correcta o incorrectamente, por las políticas y económicas del mandatario.

La preocupación surge en gran medida de lo que a veces parece falta de coordinación que ha llevado a correcciones públicas del mandatario a declaraciones de sus funcionarios y a contradicciones entre dependencias.

Esas situaciones crean impresiones negativas y lo que los analistas consideran un impacto negativo en la credibilidad del gabinete. La preocupación surge además de aparentes desajustes: López Obrador cree en mantener un saludable balance fiscal y prometió no elevar impuestos, pero también desea incrementar la inversión en infraestructura y el gasto en programas sociales.

De acuerdo con el análisis de Eurasia Group, López Obrador espera que una parte de los recursos sea producto de los ahorros de su política de austeridad.

Las contradicciones son más evidentes en cuanto a la política económica, en la que López Obrador desmintió directamente en al menos dos veces declaraciones del subsecretario Arturo Herrera, particularmente tras asegurar que habría unas demoras en la construcción de la refinería de Dos Bocas, un proyecto favorito de su gobierno.

Y no es el único caso en el que el mandatario se haya sentido compelido a corriger a sus funcionarios.

Las contradicciones muestran cuán pobre es la comunicación y la coordinación entre el Presidente y sus ministros. El estilo de gobierno altamente centralizado de López Obrador, combinado con una pobre coordinación dentro de su equipo, ha llevado a este tipo de contradicciones públicas por parte del gobierno, y probablemente volverán a ocurrir.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

@CARRENOJOSE1

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