Posverdad y revocación de mandato

La medida sólo se validará cuando al menos 40% del listado nominal participe y de éste, 65 vote por la no continuidad del Presidente

Georgina Trujillo / Heraldo de México
Georgina Trujillo / Heraldo de México

En la posverdad, los hechos concretos son sustituidos por percepciones, los debates se centran en las palabras de los gobernantes y no en sus acciones; los medios de comunicación ya no cuestionan, sólo replican información en un mundo digital fácil de manipular.

Este es el tono político que ha decidido marcar la 4T, verdades a medias, altamente subjetivas y muy polarizantes.

Hace unos días el Congreso de la Unión aprobó este nuevo concepto legal en México denominado revocación de mandato, con 328 votos a favor y 153 en contra. Dicha iniciativa busca someter a un referendo ciudadano la permanencia en el cargo del Presidente de la República por la segunda mitad de su administración, o bien, cesarlo y convocar a nuevas elecciones.

Los defensores de esta medida que fortalece nuestra democracia nos explican la verdad a medias. Nos dicen que es un mecanismo necesario para devolverle el poder al pueblo. Un ejercicio ciudadano, propio de países avanzados.

No se nos dice que en realidad ya hay mecanismos para destituir a un Presidente (si es que eso es lo que realmente se busca), como el desafuero y el juicio político.

Tampoco se dice que este referendo sólo se validará cuando al menos 40 por ciento del listado nominal de electores participe y de estos, 65 vote por la negativa de dar continuidad al Presidente. Dicho en otras palabras: no tiene que participar la mayoría, pero si la mayoría participa, que sea para decir .

Se omite decir también que mientras se necesitan más de 3 millones de ciudadanos para poner en marcha este mecanismo revocatorio, el Presidente por sí sólo puede activarlo sin ninguna traba jurídica.

Más sospechoso aún es que se planea realizar este referendo el mismo día que las elecciones intermedias, con el pretexto de ahorrar recursos públicos. La figura del Presidente en la boleta electoral permitiría una nueva campaña para la promoción del voto en cascada, con todos los personajes políticos de dudosa reputación que bajo ese esquema pretendan llegar al poder.

La Confederación Patronal de la República Mexicana ya calificó la revocación de mandato como una jugada tramposa y abrió las preguntas: ¿por qué no pensar en otros mecanismos democráticos modernos como la segunda vuelta o las candidaturas comunes?

En democracias avanzadas, donde las instituciones pesan y existen equilibrios de poder, la revocación de mandato es una válvula de escape, no un mecanismo sistemático. Los ciudadanos tienen esquemas de participación activa, pueden vetar leyes, enjuiciar políticos, exigir rendición de cuentas y en general, sujetar a sus gobernantes. Algo que en México sólo soñamos. Una revocación no se debería necesitar en una democracia fuerte.

Tal vez el gobierno de Andrés Manuel López Obrador volverá a usar la frase que durante décadas cerró las comunicaciones oficiales cambiando la puntuación, Sufragio efectivo no. ¡Reelección!

 

 

COLABORADORA

@GINATRUJILLOZR

 

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