Porras a Juanito

Nadie puede negar que Zepeda dio vitalidad y nuevos bríos a un partido que muchos creían acabado, recuerdan integrantes de tribus, hordas, bandas… del PRD

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¡Bienvenido, Juanito. El PRD te recibe con los brazos abiertos! Exclamaron los integrantes de las hordas, bandas, tribus, pandillas, mafias que aún quedan en ese organismo político. Tú puedes hacer lo que se te dé la gana con el cadáver del partido; te lo mereces, te lo has ganado a pulso. Tu sí has demostrado que eres un hombre formado en la izquierda (no como los primos hermanos del PRI), le dicen aquéllos.

Y lo adulan: ¡Vales 1 millón de votos, Juanito! Mantenerte en el espectro discursivo de la izquierda significó un importante valor ante el electorado, porque una parte importante de los mexicanos son auténticamente de izquierda y de pensamiento progresista. Lo marean:  Hoy eres un muy importante activo político del PRD; no como Los Chuchos, los Basave, La Barrales. Tú sí eres auténtico, único, excepcional, Papá, le hacen creer. Por eso te ofrecemos lo que quieras, hasta la dirigencia nacional del PRD donde se toman las decisiones de manera colectiva y no como en otros partidos donde se hace y se deja de hacer lo que ordena una persona.

Una de las lecciones que le ha quedado clara al PRD tras sufrir varias crisis internas, que lo tienen al borde del agujero, es que el proyecto y los ideales que le dieron origen y ser leal y congruentes con estos es lo que debe defenderse y prevalecer antes que cualquier personaje. Y tú eres eso, Juan Zepeda: Leal al PRD. Y también al PRI, acotan los malosos.

Nadie puede negar que Juan Zepeda le inyectó vitalidad y nuevos bríos a un partido que muchos creían acabado,  recuerdan los integrantes de las tribus, hordas, bandas… del PRD ; que supo defender al partido frente a las pretensiones del grupo caciquil de Texcoco y del propio Andrés Manuel López Obrador, y demostrarle a la ciudadanía que existen mucho más opciones políticas en el país que sólo formar parte de la mafia del poder o creer ciegamente en el mesianismo obradorista, agregan los resentidos. Los malosos afirman que quienes le pusieron varias inyecciones de clembuterolJuan Zepeda, para engordarlo, fueron los priistas, que se quejan porque no les han dado el crédito.

¿O sea que sin la ayuda del PRI Juanito no hubiera brillado?  Podrían preguntar quienes votaron por él.  Envidia, envidia, responden las tribus perredistas.

 

Preguntas idiotas de los perplejos: ¿Es útil y necesario que la izquierda nacional esté pulverizada en tres partidos actuales: PRD, PT, Movimiento Ciudadano y Morena? La respuesta inmediata de los analistas: No. No es útil ni necesaria la dispersión de la izquierda ni de ninguna otra corriente ideológica, pero también es cierto que el término izquierda ha perdido solidez y precisión a fuerza de ser utilizado sin el rigor imprescindible en política.

¿Podrán Juanito y Andrés unificar a la izquierda mexica? La respuesta, también inmediata, es No.

 

Columna anterior: AMLO, yo sigo siendo aquél

 

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