Por una nueva ética social

La clave para lograr el desarrollo pleno de las personas se encuentra en el principio básico de la ética como fundamento del quehacer político

Patricia Durán Reveles / Columna invitada /  Heraldo de México
Patricia Durán Reveles / Columna invitada / Heraldo de México

Pese a ser el municipio que más aporta al PIB del Estado de México, con 19 por ciento, Naucalpan enfrenta todavía retos importantes en materia de desarrollo.

Sirvan algunas cifras para ilustrar la complejidad de un problema que no acepta explicaciones simplistas, pues la situación actual es el resultado de factores históricos, culturales, sociales, políticos y económicos que son, a su vez, complejos.

En Naucalpan, según los datos más recientes del Inegi, 36.8 por ciento de la población se encuentra en situación de pobreza, mientras que 3.6 por ciento lo está en pobreza extrema. Se trata de los sectores que requieren los mayores esfuerzos del gobierno para aliviar los aspectos más básicos para el bienestar de las personas: alimentación, educación, empleo, salud y recreación.

Establecer como prioridad en la agenda de gobierno las políticas públicas encaminadas a superar los factores que condenan a miles de ciudadanos a la pobreza constituye no sólo un reclamo de la ciudadanía al emitir su voto, sino, también, y sobre todo, un imperativo ético.

Ya sea desde una perspectiva religiosa, y por lo tanto moral, o desde la laicidad más estricta, la solidaridad y el compromiso con los más desprotegidos sienta las bases del humanismo. Y, pese a ser fundamental en las distintas corrientes de pensamiento que configuran el mosaico de las sociedades, esta responsabilidad no siempre ha sido atendida.

Volvamos a las cifras. Los datos oficiales señalan que otra gran porción de los naucalpenses, el 24 por ciento, se encuentra en un estado de vulnerabilidad por carencias sociales. Es decir, son ciudadanos que si bien cuentan con satisfactores básicos, registran faltas en alguna de las distintas esferas que, sumadas, configuran la vida plena.

¿Cómo pueden los gobiernos lograr el desarrollo pleno de las personas? Hay distintos enfoques para atender esta cuestión, pero estoy convencida de que la clave se encuentra en ese principio básico al que me refería anteriormente: la ética como fundamento del quehacer político.

Para que la ética no se disuelva en un mar de retórica, es necesario convertir las intenciones en acciones, contar con un plan con objetivos específicos, medibles y comparables.

En Naucalpan he propuesto un plan conocido como Seguridad Humana, que atiende 10 aspectos que considero necesarios para el pleno desarrollo de las personas. Los ejes que lo integran son la seguridad alimentaria, económica, de la salud, comunitaria, urbana, de género, cultural, ambiental, política y tecnológica.

Se trata de una propuesta que permite evaluar resultados en cada uno de estos ámbitos, y hacer los cambios necesarios y oportunos en caso de que se requiera. Invito a que lo conozcan y que aporten para nutrir este planteamiento.

A seis meses de haber asumido la gestión de uno de los municipios más poblados de México, estoy convencida de que podremos lograr un cambio profundo. Para conseguirlo, es esencial transitar hacia una nueva relación entre gobierno y ciudadanía, con el humanismo como fundamento.

Transitemos, pues, hacia una nueva ética social.

*PATRICIA DURÁN REVELES

*Presidenta municipal de Naucalpan

@PDURANREVELES

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