¿Por qué no voté a favor de la revocación de mandato?

En los regímenes presidencialistas no debe haber consultas populares para llevarlas a cabo

Vanessa Rubio  / Heraldo de  México / Columna Editorial
Vanessa Rubio / Heraldo de México / Columna Editorial

He recibido preguntas sobre mi posicionamiento en el tema de la revocación de mandato. Siempre, en corto y en largo, me opuse a este proceso. No creo que en los regímenes presidencialistas deba haber espacio a consultas populares para la revocación de mandato, para otros temas sí, exceptuando los fiscales o de seguridad, por ejemplo, pero no para una revocación de mandato.

Desde mi perspectiva, la máxima de la democracia es el sufragio y nada debe de ir en contra de ello. En este país tenemos un mandato presidencial de seis años y por ello votamos. Si nos gustan o no a los ciudadanos los resultados del gobierno en turno, lo premiaremos o castigaremos en las urnas, tanto en las elecciones de medio término como en las presidenciales, pero someter a consulta popular el mandato del Ejecutivo a nivel federal y local (aunque la organice el INE que desde luego me parece menos detrimental para la democracia), puede causar grandes estragos producto de inestabilidad e intereses particulares operando en contra de la voluntad popular. En nuestro país, como en muchos otros con régimen democrático presidencialista (y sobre todo, sin segunda vuelta), el que gana las elecciones presidenciales lo hace sin una mayoría real casi siempre. Se gana con 50 o 40 o 30 por ciento de los votos, lo que implica que la mayoría restante no votó por esa opción, e implicaría también, que sería viable una acción de revocación de mandato.

Ello generará una inseguridad e incertidumbre en el gobernar que la mayoría no deseamos; además, los incentivos por gobernar para el corto plazo se magnificarían y se generará particular volatilidad en los gobiernos locales. Otro de los elementos que me parece inadecuado es que esta aprobación de la revocación de mandato aplique a la actual Presidencia.

Los mexicanos votamos hace más de un año sin que existiera esta figura, y, en su caso, se debió de hacer aplicable a partir de la siguiente elección presidencial. Al tiempo que tengo muchos más argumentos en contra del proceso de revocación de mandato, respeto las opiniones de quienes lo apoyaron y respeto el trabajo de mis compañeros de grupo parlamentario que de manera dedicada y profesional, lograron hacer cambios significativos al dictamen final como su organización por parte del INE, la no coincidencia con las elecciones federales y la no posibilidad de convocarlo por parte del Presidente.

Queda claro que tuve una opinión distinta a la de mis compañeros, pero, además, también destaco que pude expresarla con total apertura y receptividad de su parte en las varias reuniones internas de trabajo y debate que tuvimos. En respeto a su unanimidad y estando segura de las consultas abiertas que se dieron en la oposición, de que mi voto no haría diferencia numérica para su aprobación, decidí estar presente en la sesión del día y abstenerme de votar.

POR VANESSA RUBIO

SENADORA DEL PRI

@VRUBIOMARQUEZ

eadp

¿Te gustó este contenido?