¿Por qué el arte no es objeto de deseo?

Regalar arte es una opción muy poco común, en parte porque persiste la idea de que estos artículos son exclusivos para el consumo de lujo, pero también porque a pocos les importa aumentar la demanda del mercado interno en México

¿Por qué el arte no es objeto de deseo?

A pesar de los intentos de las nacientes ferias de arte contemporáneo, como Material Art Fair o Salón ACME, por acercar el arte a la población de nivel medio, y vender piezas hasta por menos de 20 mil pesos, el público que consume dichos artículos es escaso. Eso significa que comprar arte no necesariamente es un tema de dinero.

Según Noemí Ontiveros, directora de Salón ACME, la producción artística en el país crece de manera acelerada. Esta plataforma recibe al año más de 600 portafolios en una convocatoria abierta para jóvenes creadores, de éstos, cerca de 15 por ciento encuentra espacio de exhibición y sólo unos cuantos encuentran comprador.

Personalmente creo que dos de las razones por las que no se compra arte son: porque la gente no entiende el arte y porque no encuentran sentido a adquirir una pieza. Y cuando surge la pregunta de a quién le toca crecer la demanda interna del arte, todos se lavan las manos.

Hay muchas estrategias aplicables para impulsar el consumo del arte. Una le toca a los artistas, quienes podrían comunicar su obra de una forma más accesible; los gobiernos deberían sacar el arte a la calles; mientras que los museos y galerías podrían lograr contenidos más atractivos y accesibles, y convertir al arte en el top of mind ¿es soñar demasiado?

Noemí está convencida de que en los últimos 10 años sí se ha ampliado la cobertura del arte en sectores donde antes no existían. Por ejemplo, dice, hoy en día es frecuente que lleguen a Salón ACME jóvenes veinteañeros que empiezan a formar un patrimonio y ven al arte como una opción.

En lo personal, me encantaría escuchar un caso de alguien que canjeó un viaje, para regalar una obra de arte, y cambiar la gratificación instantánea por la construcción de un patrimonio más significativo, duradero y que al mismo tiempo fomenta la cultura.

 

 

Por Lilia Soren

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